10 mayo 2008

A ras de Duero... y IV

Apuntes nostálgicos del cuaderno de viajes de un náufrago. ( y IV)

El Burgo de Osma es una ciudad monumental. Dicen sus guías de viajes que “el Burgo de Osma es la culminación de un proceso de asentamientos humanos que tienen su origen en Uxama, ciudad arévaca y luego romana, que fue la base para la fundación de Osma, en el margen derecho del río Ucero, al pie del cerro que sirvió de emplazamiento a la ciudad matriz. Tras los avatares de los siglos X y XI se formó un barrio (burgo) que fue acrecentándose paulatinamente, consiguió entidad jurídica y se convirtió en una población más importante que la ciudad de Osma. De esta forma, el burgo de Osma pasó a ser El Burgo de Osma”. (Jesús Alonso Romero).

El Burgo de Osma, calle principal peatonal

El Burgo de Osma (uxama – oxoma). Su símbolo más emblemático, la Catedral.




Catedral gótica del Burgo de Osma, ciudad monumental.


Soportales, frente a la catedral


Antigua entrada amurallada a El Burgo de Osma

Puente, muralla y catedral de El Burgo de Osma


Palacio e Iglesia en el pueblecito de Brias (Berlanga de Duero), al atardecer
Otro rincón incomparable de las tierras sorianas, remanso de paz, con sólo 15 habitantes en invierno…



Epílogo:

Mediaba el mes de julio. Era un hermoso día.
Yo, solo, por las quiebras del pedregal subía,
buscando los recodos de sombra, lentamente.
A trechos me paraba para enjugar mi frente
y dar algún respiro al pecho jadeante;
o bien, ahincando el paso, el cuerpo hacia adelante
y hacia la mano diestra vencido y apoyado
en un bastón, a guisa de pastoril cayado,
trepaba por los cerros que habitan las rapaces
aves de altura, hollando las hierbas montaraces
de fuerte olor —romero, tomillo, salvia, espliego—.
Sobre los agrios campos caía un sol de fuego.
Un buitre de anchas alas con majestuoso vuelo
cruzaba solitario el puro azul del cielo.
Yo divisaba, lejos, un monte alto y agudo,
y una redonda loma cual recamado escudo,
y cárdenos alcores sobre la parda tierra
—harapos esparcidos de un viejo arnés de guerra—,
las serrezuelas calvas por donde tuerce el Duero
para formar la corva ballesta de un arquero
en torno a Soria. —Soria es una barbacana,
hacia Aragón, que tiene la torre castellana—.
Veía el horizonte cerrado por colinas
oscuras, coronadas de robles y de encinas;
desnudos peñascales, algún humilde prado
donde el merino pace y el toro, arrodillado
sobre la hierba, rumia; las márgenes de río
lucir sus verdes álamos al claro sol de estío,
y, silenciosamente, lejanos pasajeros,
¡tan diminutos! —carros, jinetes y arrieros—,
cruzar el largo puente, y bajo las arcadas
de piedra ensombrecerse las aguas plateadas
del Duero.
El Duero cruza el corazón de roble
de Iberia y de Castilla.
¡Oh, tierra triste y noble,
la de los altos llanos y yermos y roquedas,
de campos sin arados, regatos ni arboledas;
decrépitas ciudades, caminos sin mesones,
y atónitos palurdos sin danzas ni canciones
que aún van, abandonando el mortecino hogar,
como tus largos ríos, Castilla, hacia la mar!

Don Antonio Machado, naturalmente.













Alameda Cervantes, Soria









4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonitas fotos

Saludos

Caty

Diario de un burgense dijo...

Espero que hayas disfrutado de El Burgo de Osma y su comarca.

Un saludo desde Diario de un burgense.

Prometeo dijo...

Disfruté mucho, así es. El Burgo de Osma es un bonito sitio y a él dediqué un día entero del viaje. Muchas gracias por la visita a mi blog. Haré lo propio con el suyo.

Saludos.

mcarmen dijo...

Después de leerte y ver estas fotos dan ganas de coger la maleta y viajar.
Y además es siempre un placer leer a nuestro Antonio Machado.
Un beso y no dejes de contarnos cosicas.