01 octubre 2009

El sello de Salomón III


Me despertó el terco zumbido del teléfono móvil. Era mi hermana Lola que también formaba parte del grupo desde sus orígenes y que ahora percibía nerviosa.

-Oye, ¿qué pasa por ahí? Menudo susto nos hemos llevado. Asesinato en la catedral; de película. Ya es el segundo, esa catedral está marcada y no sólo por el sello de Salomón. A ver si te vas a meter en un lío.

-Tranquila hermana. Cuando yo llegué al escenario del crimen el paisano ya era fiambre. Hay mucha confusión entre la policía; están por todas partes y no es el mejor ambiente para acometer una averiguación sobre símbolos, laberintos y demás intríngulis.

- ¿Qué vas a hacer? Preguntó inquieta.

- Aunque no esté tocado por la sabiduría del Predicador Qo·hé·leth, continuaré con el plan previsto, le respondí con firmeza.

-¿Recuerdas lo que nos ocurrió en el Puig Campana? Cada vez que nos movemos sucede algo desagradable como para disuadirnos de que nos estemos quietos.

- Lo tengo en mente, sí. Se refería mi hermana a un terrible accidente acaecido años atrás durante una subida del grupo a la enigmática montaña. Permanecimos toda la noche a la intemperie, insomnes, frente a una hoguera. Al día siguiente apareció un escalador muerto.

- No sabes lo más fuerte. Prosiguió echando leña al fuego ¿Recuerdas el número que llevaba impreso a la espalda el montañero que apareció destrozado? 1869. Rarezas de la vida, es el año del primer asesinato en la catedral y ¡pásmate!, mira la fecha de ayer cuando apareció el paisano muerto y te caerás del susto.

- Pues sí que estaba poniéndose bonica la cosa. En esas coincidencias no había reparado pero no son de poca importancia. El azar, los dados y la casualidad o la sincronía, ¡anda que sí!

- Avísame si hay novedades. Y sobre todo cuídate, concluyó como una orden.

-Vale, hermana; no te preocupes.

Al llegar a la recepción del hotel la recepcionista me entregó una tarjeta: ha venido un inspector de policía y ha dejado dicho que quiere hablar con usted.

Le di las gracias con algo de disgusto. Si empezamos con tonterías… pensaba mientras recorría los escasos metros que separan el hotel de la catedral.

Atravesé la puerta de Santa María, también llamada del Perdón no sin antes elevar una mirada recelosa al símbolo sagrado. Me dirigía al claustro cuando en un instante se confirmaron mis sospechas: alguien me seguía.

Continuará

17 comentarios:

M. Angel dijo...

Hola Prometeo, sigo leyendo con interes tus escritos. De verdad enganchan al lector esperando lo que va ocurrir en la próxima entrega.

Saludos

Chico regaliz dijo...

interesante relato prometeo, te sigo y ya me pasare para ponerme al corriente con las dos primeras partes, porque parece tener un buen argumento ;) si te gusta leer la biografia de un melancolico pasate por mi blog XD un abrazo

Abuela Ciber dijo...

Te seguimos

Saludos

Prometeo dijo...

Gracias M. Angel. En ello estamos.

Saludos.

Prometeo dijo...

Gracias Chico. Nos leemos, claro que sí.

Un abrazo.

Prometeo dijo...

Hola Abuela Ciber. Muchas gracias.

Un abrazo.

lisebe dijo...

Muy interesante tu bloc, los 3 post dedicados al sello de Salomon de de Cantar de los Cantares me han fascinado, continuaré la serie de postss!!

Genial me encanta!

Un beso

La Maga dijo...

Te he citado, Prometeo, en mi relato 'Quirón, un amor distinto'. Las casualidades a veces, no son tan azarosas ni casuales.

Un beso

Marina-Emer dijo...

gracias por seguirme abrazos
Marina

YoSusan dijo...

Esto se pone cada vez más interesante.
Sigo atenta

Besos

Onminayas dijo...

¡Oh! Por la misma razón he esperado a leer hasta que tuvieras dos post publicados... ¡Ahora me quedo esperando con las mismas ganas!

Abrazo, Prometeo.

Prometeo dijo...

Gracias Lisebe.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Saludos la Maga. Ya he visto que me has citado. Gracias por la visita.

Besos.

Prometeo dijo...

Hola YoSusan. Gracias.

Besos

Prometeo dijo...

Hola Onminayas. Gracias. Un abrazo.

Leni dijo...

je Prometeo.
Es como estar dentro de una película.
Consigues crear el ambiente perfecto.

Sigo leyéndote con mucho interes.

Un beso bonico.

ana dijo...

Inquietante, la actividad de ese grupo.

Me gusta, sinceramente.