
En los lugares que frecuento hay decenas, cientos, miles de libros; también expedientes, dossieres, informes, legajos, memorias, folios, simples escritos. Me atrae el olor a tinta y a pegamento de las encuadernaciones. Es una querencia sentimental, sin duda. He coleccionado fascículos por el placer de llevarlos al encuadernador y fisgonear sobre los entresijos de la alquimia del infolio.
Todo está en los libros, sí. Así se llamó uno de los pocos programas de la televisión que ofrecía un sobresaliente interés cultural, que la redime del refugio suicida del cotilleo y de la miseria moral que entraña la telebasura; del pan y circo para entretener el aburrimiento y la avidez de carnaza.
Todo está en los libros. Y por eso el cine vampiriza la literatura, la saca del bostezo para completar su creatividad imaginada (en imágenes) en el menor tiempo con las cartas marcadas de una historia atrayente.
Todo está en los libros. Allí está lo mejor del ingenio humano, los hallazgos más importantes del conocimiento, del arte y de las ideas, al alcance de toda persona interesada por la cultura. Como me decía mi buen amigo Gonzalo días atrás:
Todo está en los libros y también, ya mismo, todo está en la red.
Todo está en los libros, sí. Así se llamó uno de los pocos programas de la televisión que ofrecía un sobresaliente interés cultural, que la redime del refugio suicida del cotilleo y de la miseria moral que entraña la telebasura; del pan y circo para entretener el aburrimiento y la avidez de carnaza.
Todo está en los libros. Y por eso el cine vampiriza la literatura, la saca del bostezo para completar su creatividad imaginada (en imágenes) en el menor tiempo con las cartas marcadas de una historia atrayente.
Todo está en los libros. Allí está lo mejor del ingenio humano, los hallazgos más importantes del conocimiento, del arte y de las ideas, al alcance de toda persona interesada por la cultura. Como me decía mi buen amigo Gonzalo días atrás:
“si nuestra generación no es una de sabios, o al menos una en la que (no) se produzca algo nuevo y verdaderamente humano, es que la humanidad non vale un cazzo porque tenemos más medios de transmisión de cultura, más "cultura libre" (o liberada; me refiero a los proyectos de digitalización masiva de los fondos de las bibliotecas europeas, foros, los blogs, etc.) que nunca”.
Todo está en los libros y también, ya mismo, todo está en la red.

Kindle 2 de Amazón con una capacidad de almacenamiento de 1.500 libros.

