Sandra, aunque el dolor cierre la puerta
y extienda por tu casa su espesura,
no alcanza a oscurecer la luz más pura
que en tantos corazones sigue abierta.
La noche es cruel, lo sé, pero despierta
alrededor de ti nuestra ternura;
cada recuerdo bueno te procura
un lugar donde el alma esté cubierta.
No tienes que ser fuerte todavía
ni devolver al mundo lo entregado;
reposa en nuestro amor, amiga mía.
Que todo el bien que tú nos has donado
vuelva a alumbrar tu noche, todavía,
y duerma junto a ti, fiel y callado.

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