21 noviembre 2008

Cuando se ama



Qué fácil ser amante cuando se ama.
Y enderezar torcidos y adecentar la acera.

Cuando se ama, es fácil ser buen padre y buen amigo,
y aprovechar el tiempo en las estrellas.
Y es fácil ser buen hijo y buen soldado cuando se ama.

Qué fácil es cumplir las normas todas cuando se ama,
qué dulces las esperas, qué agraz la despedida.

Cuando se ama hasta los huracanes llevan brisas
y las noches estrellas y el trabajo belleza cuando se ama.

Qué fácil es seguir al corazón cuando se ama
Qué tristes las ausencias, que tiernas las miradas.

Cuando se ama no molestan las piedras de la calle
ni el color de tu abrigo ni el sabor de la aldea cuando se ama.

(¡Qué fácil es matar cuando se odia!)



7 comentarios:

Clítoris dijo...

Muchas gracias por tu visita y tu opinión en mi espacio. Vuelve por allí siempre que gustes y recuerdes.
Saluditos:)
PD: me ha gustado mucho tu espacio.

Prometeo dijo...

Gracias clítoris, pasaré a visitarte a menudo.

Annabel M. Z. dijo...

Me parto.

Bueno, yo venía a comentar tu poema.
Me gustaría más sin el último verso, pero es sólo mi opinión.

Hasta la vista, Prometeo y Clítoris.

Prometeo dijo...

Annabel no te partas que te queremos entera.

Sobre el poema a mi también me gusta más sin el último verso pero intenté dar una pincelada de contraste.

Besos

Marcela dijo...

Los dos sentimientos viven en nosotros y es correcto que ambos estén en tu poema. Además, el amor está en todo el poema y el odio solo en el último verso. Es una proporción "casi" perfecta. Beso.

Prometeo dijo...

Gracias Marcela,

Besos

Anónimo dijo...

¡Y lo bien que huele, el amor!

A yerbabuena, a canela, a desencanto, a nostalgia, a brisa marina, a ilusión, a chocolate, a dama de noche, a jazmínes, a sueños, a lágrimas, a sándalo, a mandarina, a cuaderno nuevo, a flores blancas, a lápiz de madera, a vainilla, a sonrisas, a café recién molido,...

Extraña cosa, que nos eleva hasta el cielo o nos hunde en el más profundo infierno en cuestión de segundos por una sola palabra de nuestro amado, y que nos desbarata todos nuestros sentidos sin compasión.

Me ha gustado, Prometeo, tal cual y sin objetar nada.

Besos.