17 diciembre 2008

Vivir mata


Así es: no se conoce de ningún muerto que antes no haya estado vivo. Aunque sea, al menos, un poco vivo. Por lo tanto vivir, mata. Que se lo pregunten a un sepulturero.

Algunos incautos creen que con ponerse a salvo de posibles accidentes domésticos, circulatorios y de otro tipo consustanciales al hecho de vivir o de los eventuales ataques a la vida perpetrados por bandas de delincuentes se librarán del desastre. Pero de lo que se trata aquí es de dilucidar que el mismo hecho de vivir, mata.

Llega uno y te espeta aquello de: estás entrando de lleno en la crisis de los cuarenta, y eso duele. Y se queda tan fresco. O, tú mismo, un buen día vas y le encasquetas al vecino: cuídate que te veo muy susceptible, ¿no será que llevas a rastras la crisis de los cincuenta? Frases hechas. Claro que siempre hay alguien más chulo que nadie que va y dice: estoy en crisis desde que nací. Así se explica todo.

Nada más nacer, ya empieza el envejecimiento. Y a un ritmo de vértigo. Los incautos, narcotizados por los cuentos de la infancia y aturdidos por los cantos de sirenas de la adolescencia creen que eso de la muerte no va con ellos y malgastan sus años (qué digo, años: días y si me apuran, horas) en juegos malabares: espejismos que la misma vida se encarga de mostrar (o esconder) aquí y allá para hacer más llevadero el tránsito. Algunos no se dan o no quieren darse cuenta del evento inexorable que terminará sobreviniendo más temprano que tarde.

Así las cosas, ¿qué nos cabe esperar mientras llega la muerte?

Pues lo que llevamos haciendo durante siglos, desde que el mono es hombre y el vino, agua: escudriñar con asombro el infinito; realizar con paciencia el inventario humano de los horrores y de las maravillas; encajar, con aplomo, los golpes despiadados; caer en el asombro y la fascinación de los amaneceres dulces y de los tibios arreboles de la tarde; compartir las alegrías y las penas que sobrevienen de cuando en cuando para no saturarnos del todo de las risas o de los llantos; disfrutar de la calma y el sosiego; reflexionar sobre este viaje extraño y maravilloso que es la vida; emocionarnos, sentir, danzar, cantar, soñar crear. Y poco más. Y poco menos.

Vivir, mientras llega la muerte y el camino se angosta. Vivir, sólo vivir. ¿O prefieres, curiosa Lot, volver la mirada y quedar como estatua de sal?



Esclavos de una ilusión from Fran Palazon on Vimeo.

16 comentarios:

mcarmen dijo...

Mi aportación al eterno tema que tratas hoy, que precisamente me viene rondando a mí por la cabeza estos días, parece que las cosas vienen siempre en el momento clave.
Un abrazo.

«Vivir es ir muriendo todos los días».
Leopoldo Alas 'Clarín', El oso mayor.

«La muerte se vive una vez, es un hecho puntual y determinado en el tiempo; la certeza de la muerte se vive durante la vida, es compañera de la vida del hombre».
Anales de la literatura española. Nº 3, 1984.

«Todo hombre que viene al mundo
trae un letrero en la frente
con letras de fuego escrito,
que dice: 'Reo de muerte'».
Augusto Ferrán, Obras completas. «La soledad», CXLII.

Annabel M. Z. dijo...

Es una visión un tanto pesimista, en realidad.
Está bien ser consciente, que realmente no lo somos a pesar de creer que sí, de la fugacidad de nuestra existencia en esta vida, pero no sé, me has dejado un sabor un poco amargo. O será que el nuevo virus que me asola (soy una quejica, jaja, pero es cierto, me estoy resfriando desde hace un par de horas y floto, jaja) me filtra las cosas y me deja lo gris.
Un beso.

Prometeo dijo...

Hola mcarmen. Don Leopoldo lo expresó muy bien. Vivir es morir un poco... Y la muerte es la mejor consejera que tenemos (Castaneda)

Y a la vez, la vida es un desafío y una aventura. Estamos solos en un mundo mágico en el que nada es como parece y que pide a gritos trascendencia.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Annabel, ¿nuevo virus? No conforme con los antiguos virus vas ya por una nueva hornada. Si es que lo tuyo es vicio.

No es pesimista y siento haberte transmitido un sabor amargo. En realidad es una invitación a vivir, a soñar, a sentir, a reflexionar sobre el sentido de la vida.

Cuídate y cúrate pronto.

Besos

alba dijo...

"Lo que llevamos haciendo durante siglos..."
Prometeo,la descripción que haces a continuación te quedó preciosa.

La vida es un fin en sí misma, pues claro y por eso pretendo vivirla plenamente y además es un firme propósito al que no pienso renunciar.

Hay una canción con la que me identifico a colación de tu pregunta de Joan Manuel Serrat que dice así:

'Prefiero querer a poder, palpar a pisar, ganar a perder, besar a reñir, bailar a desfilar y disfrutar a medir. Prefiero volar a correr, hacer a pensar, amar a querer, tomar a pedir.
Antes que nada soy partidario de vivir'


Un fuerte abrazo.

Marcela dijo...

Hay que vivir, sin dudas.
Hace un tiempo me preguntaba que como era correcto vivir: si como mortales o como inmortales. Muchos viven como si nunca fueran a morir, y otros como si con solo salir a la calle una maceta les fuera a dar en la cabeza... No encontré respuesta aún, así que, solo vivo.
Muy interesante análisis.
Un beso.

Prometeo dijo...

Gracias, alba, bonito nombre.

Besos

Prometeo dijo...

Gracias Marcela. La vida tiene tantas encrucijadas, hay tanto por ver, amar, oler...

Un beso

Isabel Romana dijo...

Estoy contigo, prometeo. Quien no arranque sentimientos a la vida, es que no está viviendo o no tiene conciencia de estar viviendo. Hemos nacido para morir, desde luego, pero recorriendo un camino, sea corto o largo. Lo que es difícil para nosotros - y eso lo da la cultura - es aceptar que tras nuestra muerte el mundo continuará igual. Saludos cordiales.

Gonzalo (ἑταῖρος τε καὶ πολίτης) dijo...

Yo siempre con Vd. Le felicito desde aquí la Navidad.

Un fuerte abrazo,
Gonzalo

Prometeo dijo...

Muchas gracias Gonzalo, ya sé que está usted ahí. Deseo que pase unas felices Navidades y todo le vaya muy bien.

Un abrazo

mcarmen dijo...

¡Vaya buena música que nos regalas, Prometeo!, ¡y yo sin darme cuenta!
Un placer para los oídos.
Felicidades a todos los componentes del grupo y un par de besotes gordos a uno de ellos ;-)

Prometeo dijo...

Muchas gracias, mcarmen. Así lo haré.

Daniel Os dijo...

Acabo de conocer tu blog y me pareció de muy alta calidad tu estilo de relato y tu cuidado estético. Más aún tus reflexiones.
Hace algún tiempo sometí a unos incautos a conversar sobre los antídotos contra la muerte, a raíz de mi arrogancia de creer que descubrí dos. Tal vez algo de lo leído en ese barrio aporte a lo que ocurre en éste.

Prometeo dijo...

Muchas gracias, Daniel por tu visita y por tus palabras. Yo también visité tu blog y quedé muy contento con lo que allí leí. Te guardo entre mis favoritos y allí regresaré a menudo a leerte.

Un abrazo y feliz año.

CaPiTaN bUsCaPiNa dijo...

buenisimo el post! Y el blog muy interesante, lo hire leyendo de a poco.
Saludos!
Sebastian