21 junio 2009

Puebla Marina VI: el "canto" de Marta



Vivió en Puebla Marina no hace mucho una joven de nombre Marta que protagonizó una historia de final trágico fruto de su amor contrariado. Parecía salida de la pluma romántica del mismísimo Gustavo Adolfo Bécquer, según la languidez morbosa que le producía la contemplación de la luna en noches lúgubres. Solía frecuentar lugares solitarios, tenía predilección por las casas ruinosas y desgastadas por el tiempo y era asidua de uno de los dos acantilados que había en la playa de Puebla Marina. Se trataba de un paraje legendario solapado entre nubes donde los amantes solían acudir para escanciar dulces esperas, limar ansias y adormecer los tormentos del amor. Allí consumía Marta sus mejores horas entre requiebros imaginados y presentimientos de desgracias que habían de sucederle de manera inevitable.

Los desventurados hechos se precipitaron a raíz de la marcha de Gonzalo, su amor primero y único que cruzó el atlántico en busca de ventura y no regresó jamás. Marta, enferma de esperar sin esperanza, no pudo tener peor fin: se despeñó precipicio abajo; se arrojó por propia voluntad o la empujaron, que en eso no hay acuerdo entre los que vivieron aquellos luctuosos sucesos, y entregó su cuerpo a la voracidad de las puntiagudas rocas del abismo. Unos perrillos encontraron sus restos junto a la arena. Desde entonces todos los nativos y allegados de Puebla Marina han escuchado incontables veces la triste historia de amor y desamor de Marta y Gonzalo, con final trágico en re menor.



El Acantilado de Marta o “canto” de Marta como era conocido por los lugareños en su afán de acortar las palabras, denominado así en memoria de la infeliz muchacha, ocupaba un lugar destacado y mágico en una de las esquinas de el Parque de la Alegría por uno de cuyos accesos aparecían ahora Miguel y Juan con pasos descuidados. El recinto quedó muy bien concluido y estaba casi oculto por la penumbra y arropado por una sonoridad que estremecía. Junto al despeñadero donde Marta exhaló su último soplo había un viejo baúl repleto de las cartas que escribiera a su Gonzalo y que éste nunca leyó. Como un presagio, Miguel hizo memoria de las propias cartas que desde la milicia enviara a su mujer Ágata cuando eran novios: ¡cómo habría cambiado la vida de muchos enamorados de haber recibido a su tiempo noticias de amor! En una de las cartas de Marta podía leerse: estés tú cerca o lejos; esté yo loca o cuerda, te amaré siempre. Y Miguel escuchaba en propia voz el eco triste de la palabra "siempre" que escapaba perezosa atraída por el viento. Junto a la frase había una rúbrica formada por dos corazones atravesados por la espada de filo más cortante, la del amor y su contraparte fiel, el desamor. Alrededor de los corazones asomaba una cuerda del ahorcado, como doble metáfora del amor que o es aire o es soga.

Juan llamó la atención de Miguel sobre otras historias igual de tristes que quedaron reflejadas de diferentes maneras en el acantilado de Marta. Si bien en el centro del recinto había una talla a tamaño natural de la pobre joven increpando el viento. Parecía una niña.

Por detrás del tremendo cuadro, se veía una multitud en lo que por afinidad con otras salas, Miguel creyó adivinar el trasiego propio de un taller en el que grupos de jóvenes se dedicaban a buscar entre las rocas las pistas dejadas aquí y allá con el objeto de llegar a averiguar los motivos por los cuales una muchacha construye su propio potro de tortura con materiales tan nobles como su corazón enamorado y sus sueños de niña. Otro grupo más allá buscaba entre las cartas algunas pistas sobre el abandono de Gonzalo para rastrear los mil caminos del desengaño.

Miguel tomó el camino de salida hacia la calle principal seguido de cerca por el semblante entristecido de su amigo Juan que rumiaba sus cuitas en silencio. Pasaron por frente a la línea de la vida, después dejaron atrás la casa del cuentacuentos y por último fueron a parar a el laberinto de los sueños. No había duda de que Puebla Marina era un completo mundo con sus complejidades y misterios, su felicidad y su desdicha, sus perfiles sombríos y su esplendor. Y al girar por la primera travesía y encaminarse hacia la plaza mayor, tuvo Miguel un encuentro que le llenó de sorpresa.

Sigue...

33 comentarios:

alba* dijo...

¡Ufff! :(

Le dí a escuchar y no pude acabar de leerlo, lo siento, en otra ocoasión continuo. Me toca usted la fibra y claro, luego pasa lo que pasa.

¿Puedo hacer una crítica?
Pues es que me estoy quedando sin uñas y tenía que decirlo.


Buen comienzo del verano señor náufrago.

Cariños.

Onminayas dijo...

Se va cerrando el círculo, ese siempre largo y corto camino por el que nos has conducido desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte.

Dime, Prometeo, tú que seguro que conoces de todos estos sentires: ¿Dónde fueron todas esas palabras que nunca acabaron de decirse, y dónde aquellas otras que nunca pudieron llegar?

Hoy, Prometeo, te debo de estar doblemente agradecido: por ser y por estar.

Un sincero abrazo.

Leni dijo...

Me ha encantado el texto.
Las imágenes.
Y la historía con la que has vestido el acantilado.
Como se transforma en el hilo conductor de otras muchas historias de amor que afortunadamente tienen mejor final.

Como sabes enmarcar el trasfondo...
Solo hay que asomarse para que tu nos abras las puertas a cientos de preguntas.

(me recordó a un poema que escribí hace algún tiempo...Tal vez sea mi próxima entrada.Aunque ella no se llamaba Marta)

beso,Prometeo

Carla dijo...

Que triste la historia de Marta. Este lugar esta lleno de maravillas inexplicables y extrañas, un lugar de sueños y pesadillas. Creo que Miguel no sabe hacer consigo mismo.
El final... tenes que escribir ese final y dejarnos con tanta curiosidad????
Espero ansiosa el quinto.

Te queria comentar que escribi un texto en mi blog, me gustaria que me dieras tu opinion...

Hasta el proximo capitulo Prometeo!

mar dijo...

Hola, Prometeo.

Esta parte me ha parecico muy emotiva, triste e inquietante. He visto el acantilado de Marta... yo estaba ahí.

Espero impaciente a ver que fue del encuentro de Miguel que le sorprendió.

Feliz lunes.

Besos.

Prometeo dijo...

Saludos alba*. Es mejor leerlo en otro momento, pues.

Feliz verano y muchos cariños.

Prometeo dijo...

El mundo, como sabes Onminayas, es una encrucijada de caminos y también los sentires se entrecruzan pero unos vienen y otros van: es difícil coincidir y muchas palabras se las termina por llevar el viento y nunca llegan a su destino.

Un abrazo Onminayas, agradecimiento mutuo.

"Premio Maria Amelia Lòpez Soliño" dijo...

Hola, Prometeo.

Somos un grupo de personas que seguíamos a Maria Amelia, la "abuela bloggera" (amis95.blogspot.com) recientemente fallecida.
Estamos intentando llevar adelante un proyecto consistente en instaurar un premio con su nombre que iría destinado a las personas mayores que tengan o decidan crear un blog. Pretendemos incentivar la incorporación de los ancianos a las nuevas tecnologías y a adoptar en general un participación activa en la sociedad.
Si simpatizas con la idea, te invitamos a conocernos y darnos tu opinión. Para nosotros es muy importante.

¡Te esperamos!

Gracias anticipadas y un saludo afectuoso.

¿Has recibido ya antes esta invitación? En ese caso, te pedimos disculpas.

Prometeo dijo...

Hola Leni. Como de las muñecas rusas también de aquí pueden surgir muchas historias. Situar a Marta dentro de un cuadro típico del romanticismo tiene sus reglas y sus inconvenientes. Hay muchos mundos pero están en este (decía Paul Éluard); hay muchas historias de amor (incluidas en esta) que tienen igual principio y no tan trágico final, sí. Y seguro que tú les sacarías mucho jugo a todos eso.

Beso, Leni

Prometeo dijo...

Hola Carla. ¿El final? Espera que me deslíe...

Hasta el próximo capítulo.

Besos

Prometeo dijo...

Hola mar. Me asustaste porque Marta estaba sola en el acantilado. Una estampa típica que nos toca por ahí dentro.

Besos.

Poetiza dijo...

Un canto triste en tus letras. Una historia maravillosa que me llega al alma al imaginar a Martha. Las imagenes bellas. Paso a saludar, leer y dejarte un beso, cuidate.

Prometeo dijo...

Hola Poetiza, gracias por tu visita y por tus palabras. Nos leemos.

Besos

Prometeo dijo...

Hola amigos del Premio Mª Amelia López. Me parece una buena idea. Os visitaré, claro que sí.

Un saludo

Elena dijo...

Hola Prometeo...
Con cada relato te vas superando, y por lo menos a mí me vas tocando más y más adentro.

Con este relato me has dejado absolutamente hecha polvo, que lo sepas.

Un abrazo, un beso, y mi admiración.

Elena

pAoLa* dijo...

HOLA!!
no puedo ponerte nada sobre tu post, TE SOY SINCERA, no lo he leido , he visto que sigue a los anteriores, estoy liadisima!! me qdan 3 examenes. y el primero ya es el lunes, esty exprimiendome el cerebro estudiando. te prometo que cuando tenga tiempo comenzare a leerlos desde el princio.
GRACIAS POR ESTRENAR EL NUEVO BLOG!!

pAoLa* dijo...

¿por qué no me sale tu imagen en seguidores? me sale tu imagen pero de error, que se qda en blanco y con una cosilla rara. no solo en el blog nuevo tmb en somos levedad.
bueno te lo digo para q lo sepas.ajaj
besazos!!

Lourdes Torres dijo...

¡Hola Prometeo! Gracias por seguir mi blog. Ahora llego aquí, leo y me quedo maravillada por esta historia de amor. Estaré al pendiente para saber sobre el encuentro sorpresivo que tuvo Miguel...

Saludos.

Prometeo dijo...

Buenos días Elena, gracias por tus palabras. Y siento que te hayas quedado de ese modo.

Un abrazo.

Prometeo dijo...

Hola Paola, no te preocupes, lo primero es antes. Ya te desliarás y podremos leer cosas escritas por ti y podrás tú leer otras cosas también.

Sobre lo que dices de mi imagen, llevo varios días intentando solucionarlo. En mi perfil de blogger sí aparece la foto pero ignoro por qué me ha desaparecido de todos los blogs donde estoy como seguidor. Si alguien sabe algo se lo agradecería. Lo único que ha ocurrido (que pueda tener relación) es que he borrado algunas fotos que tenía repetidas en Picasa, pero si es por ese motivo no sé por qué en mi perfil aparece la foto y ha desaparecido de donde dices.

Besos y mucha suerte en tus exámenes. Tú puedes.

Prometeo dijo...

Hola Lourdes, muchas gracias por tu visita y tu comentario y un placer leerte.

Saludos

mar dijo...

¡Buenos días!

Escucha, haz una cosa, vete a editar perfil, elimina la imagen (guarda antes donde creas, esto lo digo porque a mí me ha pasado y luego no la encontraba) y vuélvela a subir. No creo que tenga nada que ver eso que dices de que has borrado otras, porque es la del perfil la que sale.

¡Suerte!
A veces en este mundillo estas cosas son así de misteriosas y lo más sencillo es lo que al final te soluciona el estropicio.

Ya me contarás, Prometeo.

Besos.

≈♦ Estrellita ♦≈ dijo...

Hola como estas? veo que sigues mi blog y quise venir a conocer el tuyo y me encanto te dejo un abrazito y mi promesa de volver por aca si me lo permites, buenas tardes para ti y te sigo tambien bay

Christian dijo...

HOLA .PASO HOY POR TU BLOG Y ESTA GENIALLLLLLLLLL, TE SIGO Y TE DEJO MI SALUDOOOOOOOOO HASTA PRONTOOOOOOOOOOOOO
Y MUY BUENAS NOCHESSSSSSSSSSSSSSSSSS

mcarmen dijo...

Buenos días, Prometeo.
Me ha encantado tu historia :-)
Últimamente estoy muy desconectada, lo siento, a ver si me pongo al día. Toda la culpa la tienen los preparativos nupciales jejejejeje
Un fuerte abrazo.

carmen dijo...

Mi querido náufrago!

Tu PUEBLA MARINA está llena de tantas historias como la misma vida...
Me deleite con esta nueva entrega, el canto de Marta, sin duda es un sitio de poder, autenticamente ficticio, pero real para quienes seguimos esta narración y para su creador.
No te meto bulla, tómate tu tiempo y sorprendenos...
A la espera quedo, eso si con todas mis esperanzas puestas en tu momento creativo.
Un salado abrazo!

Prometeo dijo...

Muchas gracias mar. Te hice caso y eso era.

Besos.

Prometeo dijo...

Hola Estrellita, gracias por pasarte por mi blog. Nos leemos, claro que sí.

Besos

Prometeo dijo...

Hola Cristian, Gracias por tu comentario. Nos leemos.

Saludos.

Prometeo dijo...

Hola mcarmen: lo primero es antes. Gracias por tus palabras.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Hola querida amiga carmen. Efectivamente Puebla Marina es un microcosmos. Te agradezco tus palabras y la comprensión ante la tensión creadora.

Me ha gustado el salado abrazo. Otro para ti.

Mai Puvin dijo...

Me llenaste de preguntas... y acá quedé en mi intento dominguero de darme respuestas para la calma, se que no lo lograré... siempre lo intento igual.

Qué tristeza cuando todo queda en nada...

Me movilizaste. Abrazos

Prometeo dijo...

Hola Mai Puvin. Nunca llueve a gusto de todos.

Saludos.