04 junio 2009

Hubo un tiempo


El  campo. Giovanni Fattori

Hubo un tiempo en que los campesinos como Alma y Juan que vivían lejos de las ciudades no tenían reloj y averiguaban las horas de los días por las sombras que el sol proyectaba sobre árboles y casas. 

Por aquél entonces no había ninguna prisa de llegar a este sitio o aquél otro porque Alma y Juan permanecían desde las primeras luces hasta el anochecer en el campo recogiendo el grano o realizaban otras labores propias de la estación. Ya fuera que el viento arremolinara las gavillas de cebada en la era con su murmullo sordo o que el sol riguroso desplegara su llama invisible sobre las espaldas ennegrecidas, Alma y Juan consumían su vida a la intemperie sin la menor queja y con la alegría pintada en sus rostros envejecidos por las inclemencias del tiempo. “Hay que abrazar lo que venga”, repetía Alma con una sonrisa virginal mientras una espiga le resbalaba de las manos para escaparse a jugar con el viento.

Luego, cuando el sol se retiraba para que las sombras acunaran a los niños y a los pájaros del valle, Alma y Juan danzaban con sus vecinos al calor del hogar en invierno o al temblor de la luna en verano. Cantares y bailes; migas y vino; danzas y flores.

El crepitar del fuego, el ulular del viento, el canto de los grillos; el rumiar apacible del rebaño en la majada, la lluvia generosa que apacienta los campos, el murmullo de los trigales esperando la siega. Alma y Juan. 

22 comentarios:

Carla dijo...

Que bello relato... me recuerda a la vida de mis abuelos, de mis bisaabuelas, que tantas veces me contaron, que lucharon desde pequeños...

Javidieguez dijo...

Tu reflexión de hoy me ha hecho meditar... Intentaré, a partir de ahora, no sentirme tan infeliz cuando haya un apagón de luz en mitad de una buena película, o cuando comience a diluviar durante un esperado dia de asueto. Pero entiende, Prometeo, que nos ha tocado (sin)vivir en otra lejana galaxia, muy lejana a la de Alma y Juan. Pero ya te digo que me has hecho meditar...

Leni dijo...

Tiempo sin tiempo que medir y con tiempo para vivir.
Para respirar naturaleza,impregnarte de ella y disfrutar de cada instante.
Alma y Juan eran afortunados,además se tenían el uno al otro.

Has descrito la felicidad.
Y lo has hecho desde la frescura de dos corazones bailando al únisono.
Me encanta como describes las escenas,los instantes,los sentires...

Hermoso.

Beso

CANTACLARO dijo...

Vívida estampa. se percibe totalmente.

Saludos,

Ana Lucía

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eva- lazarzamora dijo...

Tiempo que se inscribe fuera del tiempo.
Dos almas en medio de espigas, del camino agreste del viento en las sombras.
Por momentos me recordô algunas descripciones de la LLuvia amarilla..

Un abrazo

Anónimo dijo...

Así es el amor,Prometeo, por eso hubo, hay y siempre habrá un tiempo para él.
El amor es atemporal.

Amar es estar junto a aquello que se ama, es imposible la felicidad si no hay amor, es su principal ingrediente.

"Hay que abrazar lo que venga"

Palabras maduras, equilibradas, sanas, estamos empapados de porvenir(la oigo decir)

Sus miras son de futuro, de un tiempo y espacio para lo que sea menester.

Besos.

mar

Mari Carmen dijo...

Pues sí, eran otros tiempos, donde las vidas pasaban al unísono con la naturaleza. Vidas tranquilas, sin demasiados sobresaltos, pero vidas plenas. Un bello relato el que nos has dejado.

Buen fin de semana :)

Prometeo dijo...

Hola Carla, así es: un homenaje a padres y abuelos.

Besos

Prometeo dijo...

Hola Javidieguez. Es cierto lo que dices pero recordé otras vidas no tan lejanas y me sumergí en ellas.

Saludos

Prometeo dijo...

Hola Leni, muchas gracias.

Tú sí que eres un encanto.

Beso.

Prometeo dijo...

Hola Cantaclaro, Bienvenida.

Saludos

Prometeo dijo...

Un abrazo Eva, muchas gracias por tus palabras

Prometeo dijo...

Hola mar. El amor está en todas partes, es el ingrediente principal de la vida: con lluvias intempestivas, bajo el sol...

Besos.

Prometeo dijo...

Hola Mari Carmen, buen fin de semana para ti también. Gracias por tus comentarios.

Mar Solana dijo...

He podido trasladarme a un dorado trigal y el tiempo se ha parado, ¡he sido féliz con tan poco!

GRACIAS.

Shanty dijo...

Todo eso se perdió, pero cada estilo de vida tiene su encanto, siempre y cuando el amor prevalezca.

Saludos.

Prometeo dijo...

Hola Mar Solana. Me alegro que haya ocurrido eso.

Bienvenida

Feliz día

Prometeo dijo...

Hola Shanty. Bienvenida. Nos leemos

Saludos.

Sue dijo...

Vivir sin el tiempo en los bolsillos es el premio del que aprendió lo esencial.
Seguir, sintiendo que se es libre de tiempo es la sensación más hermosa que existe. Saber que se está fuera de tiempo, la que más duele.
Aún así, cuando algo se hace al unísono y a la par...merece la pena.
Un abrazo
Sue

Rosa Cáceres dijo...

Una imagen bucólica parece servir de decorado al breve relato. Es un elogio del campo, un beatus ille, de raigambre literaria clásica...
Sentimos al calor de tus frases, perfectamente construidas, la nostalgia incluso de lo que no hemos conocido.
He recordado las miniaturas del breviario Grimani, del siglo XVI.
En resumen: Me ha gustado mucho.

Prometeo dijo...

Sue, Muchas gracias por sus palabras y por su visita.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Rosa,muchas gracias por su visita y por sus comentarios. Nos leemos.