Una semana de julio de 2007 llegué a tierras de Soria siguiendo el curso anfractuoso del Duero. El susurro de los versos de Machado me perseguía por valles plenos de encanto y serenidad, sobrevolaban mesetas que servían de asiento a castillos depositarios del polvo de la historia y por junto a los chopos de hojas habladoras que discurren por alamedas que baña el río en tierras castellanas.

Puente romano sobre el Duero en Soria.
El sonido de la naturaleza sin estridencias y el sonido de los versos de los poetas que encontraron inspiración en las enamoradas tierras castellanas, el perfume de plantas, el discurrir de águilas y buitres por el cielo límpido de Soria.
El Duero. Soria aun lado, y al otro los parajes donde Antonio Machado, Gerardo Diego y Gustavo Adolfo Bécquer hallaron inspiración:
He vuelto a ver los álamos dorados
álamos del camino en la ribera
del Duero, entre San Polo y San Saturio,
tras las murallas viejas
de Soria -barbacana
hacia Aragón, en castellana tierra-.
Estos chopos del río, que acompañan
con el sonido de sus hojas secas
el son del agua cuando el viento sopla,
tienen en sus cortezas
grabadas iniciales que son nombres
de enamorados, cifras que son fechas.
¡Álamos del amor que ayer tuvisteis
de ruiseñores vuestras ramas llenas;
álamos que seréis mañana liras
del viento perfumado en primavera;
álamos del amor cerca del agua
que corre y pasa y sueña,
álamos de las márgenes del Duero,
conmigo vais, mi corazón os lleva!
Antonio Machado
San polo fue monasterio templario. Junto a él una hermosa quinta que sirvió de inspiración a Bécquer en su rayo de luna
Sobre el Duero, que pasaba lamiendo las carcomidas y oscuras piedras de las murallas de Soria, hay un puente que conduce de la ciudad al antiguo convento de los Templarios, cuyas posesiones se extendían a lo largo de la opuesta margen del río.
Gustavo Adolfo Bécquer. Fragmento de El rayo de luna

De la ermita de San Polo a la cueva ermita de San Saturio, patrón de Soria, el camino desciende entre álamos a ras de las aguas del río Duero.
San Saturio, cueva y ermita.
El Duero desde la puerta de la cueva
Rincón de Antonio Machado en la puerta de la ermita cueva.
Campos de Soria
¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, oscuros encinares,
ariscos pedregales, calvas sierras,
caminos blancos y álamos del río,
tardes de Soria, mística y guerrera,
hoy siento por vosotros, en el fondo
del corazón, tristeza,
tristeza que es amor! ¡Campos de Soria
donde parece que las rocas sueñan,
conmigo vais! ¡Colinas plateadas,
grises alcores, cárdenas roquedas!...
¡Oh, sí! Conmigo vais, campos de Soria,
tardes tranquilas, montes de violeta,
alamedas del río, verde sueño
del suelo gris y de la parda tierra,
agria melancolía
de la ciudad decrépita,
me habéis llegado al alma,
¿o acaso estabais en el fondo de ella?
¡Gente del alto llano numantino
que a Dios guardáis como cristianas viejas,
que el sol de España os llene
de alegría, de luz y de riqueza!
Antonio Machado
A un olmo seco
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas en alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado
Epílogo I
"Soria es una ciudad de poetas y para poetas". A. Gallego Morell
2 comentarios:
Buenos días. Gracias por invitarme a tu blog. Me ha encantado el paseo por Soria, las lecturas de Machado, Bécquer y Gerardo Diego y las bonitas fotografías. Con más tranquilidad veré las muchas entradas que he visto que contiene el blog. Cuenta con una lectora más :-)
Besicos a toda la familia.
Muchas gracias, Mcarmen por la visita tan cualificada a mi blog. El poco tiempo que le queda a uno...
Igualmente, besicos.
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