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17 noviembre 2008

Robar un cuadro


- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - Mcarmen - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Y unos pájaros cantaban
cuando vi tu cuadro
y lo robé,
no pude evitarlo.

El robo fue delito y hecho está,
y tendrá su castigo,
pero he aquí el bello cuadro.

Si alguien diere con la autora
de tan precioso lienzo
no le implore perdón:
no me arrepiento.

16 noviembre 2008

Los pasos perdidos



Me crucé con ella en el corto pasillo entre las dos habitaciones de la casa. Era una mañana brumosa de noviembre y apenas nos rozamos con un expeditivo y somnoliento hola, ¿cómo estás? Al poco rato, el eco sordo de sus pisadas moría en el salón y entonces el pasillo recuperaba su rutina.

Por la noche soñé con ella. En realidad fue más que eso: coincidimos en un ensueño donde nuestros ojos ahítos de tristeza se besaron hasta el alba y en la intimidad de la alcoba nos entregamos a la pasión. Pero nunca en la vigilia intercambiamos una sola palabra sobre nuestros atormentados encuentros nocturnos. En el sueño, esa especie de alucinación tan real como la mesa sobre la que transcribo el relato de su recuerdo, se sucedía a través del pasillo un trasiego de cuerpos de una habitación a otra, un continuo trasvase de un alma a otra alma, enfrascados los dos en la borrascosa aventura camino a ninguna parte.

Recuerdo que en una de las idas y venidas me dijo: el amor es un invento de nuestra mente para hacer la soledad más llevadera. Y dejó caer mi mano como quien se resigna ante una revelación dolorosa. Y un poco más tarde se destapó con esto otro: el amor es un teatro con un único espectador; una representación que nos hacemos para olvidar que la niñez no volverá ya nunca más. Cuando le recordé que para el amor hacían falta al menos dos personas me lanzó una sonrisa de reproche y la oí decir: en realidad nos enamoramos del amor mismo. El amor es como un espejo: nunca vemos más que lo que hay reflejado al otro lado.

Días estériles sucedían a noches feraces donde yo la esperaba y ella aparecía más tarde o más temprano. De pronto su silueta se imponía a la negrura del pasillo, testigo reservado de nuestros encuentros nocturnos, y a mi se me sonreía el alma.

Pero un día el pasillo se llenó de un estruendo de muerte. Cuando llegué junto a ella encontré su cuerpo encogido en el suelo, inmóvil. Ni un pálpito ni un suspiro. Sus ojos como hielos me fijaban desde dos cuencas vacías. Desde entonces salgo a menudo a buscarla al pasillo por si vuelve.

15 noviembre 2008

Por encargo II



A estas alturas de la noche
, Juan Madrid, sopesaba la manera de hacer mutis y escapar por la puerta de atrás. El visitante se entretenía observando con minuciosidad los objetos en los estantes y aún habría entrado en cada uno de los aposentos a no ser porque Juan evidenciaba un nerviosismo morboso.

- Dice usted que el dueño de la casa la abandonó, dejó caer el visitante como quien no quiere la cosa mientras paseaba arriba y abajo del salón. ¿No le resulta al menos curioso? ¿Por qué extraña razón un hombre de éxito desaparece de la noche a la mañana y deja una mansión como esta en manos de un desconocido? Preguntó con una mueca que respondía a su pregunta.

Juan apenas acertó a esbozar algo así como un titubeo y luego tiró de audacia y se encaró al visitante: mire, o me dice usted a qué ha venido a estas horas o llamo a la policía. Se sorprendió de oírse decir aquello y estuvo a punto de derrapar en una sonrisa que no venía al caso.

Ricardo sonrió y sus ojos de águila brillaron como quien domina la situación. –Hágalo, estaré encantado, dijo resuelto, yo esperaré aquí. Y se dejó caer en el sillón donde solía acomodarse el dueño de la casa, dando la espalda a la puerta principal.

Esto es de locos: masculló Juan, deshecho en nervios. De pronto se recompuso y emprendió otra estrategia con ánimo de zanjar la situación de una vez: conocí a don Ernesto que así se llama el dueño de esta casa, -tanteó queriendo controlar la situación- el jueves en la presentación de mi último libro. Dijo que leía con fruición todos mis escritos, especialmente los de la serie de aventuras sobre los cárteles de la droga latinoamericanos. Y me invitó a trasladar mi estudio por unos días a esta su casa que no usaba, mientras él permanecería fuera en París para un asunto de negocios. No pude declinar la invitación ante tanta amabilidad. Eso es cuanto sé del asunto. Y ahora, ¿me va usted a decir qué significa su presencia aquí?

La excitación le había impedido percatarse de los últimos movimientos de Ricardo hasta que un fugaz destello llamó su atención. Se trataba del brillo de unas cachas de nácar de lo que no podía ser otra cosa sino un revólver Magnum 44 plateado que yacía sobre su libro, Despertar en Medellín. Éramos pocos…




De manera torpe y caótica se levantó de la silla e intentando ganar tiempo, ofreció algo de beber a Ricardo mientras él se embauló al gallete un trago largo de Macallan 1926 Whiskey que encontró en el mueble bar. Ricardo, por su parte, se administró una generosa copa que paladeó a placer en sorbos cortos y bien espaciados, como si fuera a ocupar toda la noche en amena charla.



Salir corriendo ya no serviría de nada. De manera que Juan Madrid se dejó caer en un sillón cercano al de Ricardo y observó la escena como lo haría un espectador en el cine.


Continuará en III

09 noviembre 2008

La flauta mágica


Cuerda...

Desde los albores de la vida aprendió a bailar al son de la música que le tocaban. Y hoy ya no era feliz.


Viento...

Un buen día acertó a pasar junto a un cañaveral y se fabricó una flauta. De la flauta salía un dulce sonido que embriagaba el valle con sus deleitosos ecos.


Y percusión...

Y tocó en la soledad su música al son de la cual otros muchos terminaron danzando.

07 noviembre 2008

¿Dónde está Azpeitia?

Desapareció y se llevó con él la poesía... Otro estrago del tiempo, el gran poeta Azpeitia ya no está operativo, ¿Qué será de su vida?



P.D. Hoy estamos de enhorabuena: volvió Azpeitia y con él su canción.

03 noviembre 2008

Alma de blog III: la cebolla


Parece ser que todo lo que se nos cuela por la ventana de los sentidos solicitando nuestra atención nos toca con un doble propósito. Lo que en un principio es información necesaria, posibilidad de aventura y descubrimiento de un mundo fascinante, se convierte con el tiempo en un extravío (desvío) de lo que en verdad importa. Algo así como el dedo que señala un objeto: no es al dedo al que hay que mirar sino al objeto.

Pues bien, determinados intelectuales manifiestan una actitud o pose que consiste en interpretar la realidad a la manera de una sinécdoque. Según esta interpretación parcial, observan la realidad como formada por una sola capa de la cebolla y se sienten en la obligación intelectual de negar las otras capas e incluso de tirar por tierra todo lo que se sale de esa chata visión del mundo. Es la esclavitud de la propia miopía (pose). En cierta medida todos adoptamos esa postura, cada uno de nosotros en su campo de actuación cotidiana, como queriendo deslindar, diseccionar, separar, especializarnos para comprender mejor, pero luego nos encontramos con un miembro desgajado del cuerpo y olvidamos el cuerpo al que iba unido y del que formaba parte: nos dejamos enredar, pues.

Frente a esta postura hay otra: la de quienes creemos que la realidad es más rica y más abierta a sorpresas, que admite matices y que en ella hay lugar para lo mágico, lo misterioso, lo sublime y lo que no se puede nombrar porque si se le pone una etiqueta, caduca. Un ejemplo ilustrará de forma clara lo que quiero decir: mientras para algunos el corazón sólo sirve para bombear sangre (eso es quedarse atrapado en una capa de la cebolla, en una especie de burbuja que excluye todo aunque su verdadera intención sea contenerlo todo), para los poetas el corazón es una metáfora de ricos matices y profundo significado. Esto último es tomar la cebolla entera.

Hay una cita de León Felipe que siempre me llamó la atención es aquella que dice lo quemaría todo. ¿Qué particular caída del caballo hace considerar fútil, insustancial los propios escritos de un autor cuando se acerca su final? Mi respuesta apunta a la teoría de las capas de la cebolla: tal vez el poeta intuye que ha estado rondando siempre por la misma capa y hay una cebolla completa que se le escapó. (No sólo los poetas, hay muchos otros escritores que, de una u otra manera, lo ponen de manifiesto)

Todo esto hace referencia a la escritura; por ejemplo cuando leo al desasosegado Pessoa, por ejemplo, me viene a la cabeza la dichosa cebolla: todo es cierto desde una determinada visión pero puede ser irrelevante desde otra. La gran piedra situada a mitad de la montaña es una nimiedad vista desde arriba. Por supuesto que todo lo que uno siente, observa, vive, aun lo pequeño y nimio es respetable y valioso. Por lo tanto no critico al gran escritor Pessoa.

¿Cómo se aborda toda la realidad? ¿Cómo se deshace el ovillo completo, la cebolla entera? Una cosa es cierta: si miramos siempre desde una misma ventana o respiramos por la misma herida, otros mundos nos darán la espalda.



01 noviembre 2008

El hipotequito

................ Fotograma de La Naranja Mecánica .......................


Le llaman así al presidente de la república independiente de su casa. Está jodido porque viene chunga la cosa esta de la extraña crisis que llegó a falta de nombre y apellidos. Nunca se vio nada igual. Estos días son como para no recordar jamás y sin embargo, el tal hipotequito, no va a poder olvidarlos nunca. ¿Cómo se comerá el turrón estas navidades? ¿Llegará con los piños intactos a las fiestas?

Lo cierto es que el hipotequito está alarmado. Y la solución propuesta a la gran movida, eureka va, eureka viene, todavía le propina otra vuelta de tuerca a su asombro de cada mañana: resulta que millones de españoles dejarán de hacer frente al pago de sus hipotecas, no por capricho sino porque el sueldo no les llega y ¿qué hace el gobierno?: inyectar liquidez a los bancos que como todo el mundo sabe tendrán que afrontar serias dificultades para hacer frente al papeleo del trámite farragoso que supone dejar en la calle a miles y miles de hipotequitos y tener que quedarse con sus viviendas, no sin antes liberarles, eso sí, de la pesada carga que habían de soportar cada mes. El beneficio del Banco Santander sube un 6,1% en el primer semestre, vomita un diario económico en la red;
lo dicho, los pobrecitos no tienen sucursal donde caerse muertos y había que rescatarlos de sus penurias. Los sentimientos humanitarios no deben perderse nunca…

Porque esa es otra: el currito de a pie es quien además tendrá que servir de jeringuilla para la inyección esa de liquidez a los bancos. O sea, el mismo currito que perderá su casa por no poder atender al pago de la hipoteca será quien inyecte liquidez desde su exhausto bolsillo a las arcas de los bancos que están las pobrecitas que dan pena. ¿A usted no le dan lástima? Pues hágaselo ver porque eso es síntoma de falta de patriotismo en la sangre.

Y digo yo que eso les pasa a los hipotequitos por no preocuparse del lenguaje ni de la etimología de las palabras ni de la semántica ni de otros menesteres igual de importantes. Abre el ojo, chaval. Veamos: hipotequito, o lo que es lo mismo, te-quito-el-hipo o te-libero-de-hipoteca-y-me-quedo-la-cartera y te dejo en la puñetera calle (consecuencia natural de lo primero). ¿Cómo lo ves? Pero tranquilo, hombre, que todo cuerpo con rabo tiene su cabeza en la otra punta y esto, como no podía ser de otro modo, tiene su parte buena: el banco te libera de la espada de Damocles que pendía cada final de mes en forma de recibo sobre tu cabezota amenazando con rompértela. Ahora ya puedes levantar la testuz que vas ligero de equipaje. Como nuevo, vamos. A cambio, (todo tiene un precio), también te exonera de la funesta manía de disfrutar de una vivienda en propiedad, que no creas que es tan importante en tu vida: dedícate, full time a la cría del caracol sin cuernos o a la cosecha del trébol de cuatro hojas y consuélate con el noble pensamiento de que es un gobierno con sensibilidad social el que lleva la ejecución a cabo (tu ejecución sumarísima, muchacho). Fuego amigo, buen hombre.

¿Quién dijo que los gobiernos y los bancos no se preocupaban del ciudadano de a pie? Gente malpensada la hay en toda comunidad de vecinos. En la vida, a veces, hay que hacer borrón y cuenta nueva. Y a eso dedican sus esfuerzos: hacen borrón con los hipotequitos y abren una cuenta nueva a quienes puedan avalar un sustancioso crédito.

Sonría para la foto, venga, y no me sea rencoroso.

El río que no sabía detenerse

“Si lees esto, es que aún estás a tiempo”.  Juan Puebla seguía sin entender por qué aquella frase lo perseguía tanto.  Deambulaba por Alfons...