
Y unos pájaros cantaban
cuando vi tu cuadro
y lo robé,
no pude evitarlo.
El robo fue delito y hecho está,
y tendrá su castigo,
pero he aquí el bello cuadro.
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................ Fotograma de La Naranja Mecánica .......................Le llaman así al presidente de la república independiente de su casa. Está jodido porque viene chunga la cosa esta de la extraña crisis que llegó a falta de nombre y apellidos. Nunca se vio nada igual. Estos días son como para no recordar jamás y sin embargo, el tal hipotequito, no va a poder olvidarlos nunca. ¿Cómo se comerá el turrón estas navidades? ¿Llegará con los piños intactos a las fiestas?
Lo cierto es que el hipotequito está alarmado. Y la solución propuesta a la gran movida, eureka va, eureka viene, todavía le propina otra vuelta de tuerca a su asombro de cada mañana: resulta que millones de españoles dejarán de hacer frente al pago de sus hipotecas, no por capricho sino porque el sueldo no les llega y ¿qué hace el gobierno?: inyectar liquidez a los bancos que como todo el mundo sabe tendrán que afrontar serias dificultades para hacer frente al papeleo del trámite farragoso que supone dejar en la calle a miles y miles de hipotequitos y tener que quedarse con sus viviendas, no sin antes liberarles, eso sí, de la pesada carga que habían de soportar cada mes. El beneficio del Banco Santander sube un 6,1% en el primer semestre, vomita un diario económico en la red; lo dicho, los pobrecitos no tienen sucursal donde caerse muertos y había que rescatarlos de sus penurias. Los sentimientos humanitarios no deben perderse nunca…
Porque esa es otra: el currito de a pie es quien además tendrá que servir de jeringuilla para la inyección esa de liquidez a los bancos. O sea, el mismo currito que perderá su casa por no poder atender al pago de la hipoteca será quien inyecte liquidez desde su exhausto bolsillo a las arcas de los bancos que están las pobrecitas que dan pena. ¿A usted no le dan lástima? Pues hágaselo ver porque eso es síntoma de falta de patriotismo en la sangre.
Y digo yo que eso les pasa a los hipotequitos por no preocuparse del lenguaje ni de la etimología de las palabras ni de la semántica ni de otros menesteres igual de importantes. Abre el ojo, chaval. Veamos: hipotequito, o lo que es lo mismo, te-quito-el-hipo o te-libero-de-hipoteca-y-me-quedo-la-cartera y te dejo en la puñetera calle (consecuencia natural de lo primero). ¿Cómo lo ves? Pero tranquilo, hombre, que todo cuerpo con rabo tiene su cabeza en la otra punta y esto, como no podía ser de otro modo, tiene su parte buena: el banco te libera de la espada de Damocles que pendía cada final de mes en forma de recibo sobre tu cabezota amenazando con rompértela. Ahora ya puedes levantar la testuz que vas ligero de equipaje. Como nuevo, vamos. A cambio, (todo tiene un precio), también te exonera de la funesta manía de disfrutar de una vivienda en propiedad, que no creas que es tan importante en tu vida: dedícate, full time a la cría del caracol sin cuernos o a la cosecha del trébol de cuatro hojas y consuélate con el noble pensamiento de que es un gobierno con sensibilidad social el que lleva la ejecución a cabo (tu ejecución sumarísima, muchacho). Fuego amigo, buen hombre.
¿Quién dijo que los gobiernos y los bancos no se preocupaban del ciudadano de a pie? Gente malpensada la hay en toda comunidad de vecinos. En la vida, a veces, hay que hacer borrón y cuenta nueva. Y a eso dedican sus esfuerzos: hacen borrón con los hipotequitos y abren una cuenta nueva a quienes puedan avalar un sustancioso crédito.
Sonría para la foto, venga, y no me sea rencoroso.
“Si lees esto, es que aún estás a tiempo”. Juan Puebla seguía sin entender por qué aquella frase lo perseguía tanto. Deambulaba por Alfons...