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08 marzo 2026

Cartografía de una corriente invisible

 



Hay momentos en los que uno cree haber dejado algo definitivamente atrás. 

No hablo de grandes acontecimientos ni de episodios memorables. A veces se trata de algo mucho más pequeño: una calle, una conversación, una tarde cualquiera que quedó perdida en el tiempo. Cosas que uno da por cerradas, archivadas en ese lugar impreciso al que solemos llamar pasado. 

Y sin embargo, de vez en cuando, algo ocurre. Una imagen aparece sin aviso. Una palabra pronunciada por alguien cualquiera suena extrañamente familiar. Un olor en el aire abre una puerta que no recordábamos haber cerrado. 

Entonces el tiempo hace algo curioso. Se pliega. 

Remamos convencidos de que avanzamos hacia delante. Empujamos los remos contra el agua con la obstinación tranquila de quien cree que el futuro está siempre un poco más allá del horizonte. Desde la barca todo parece obedecer a esa lógica sencilla: remar, avanzar, dejar atrás. 

Pero el mar tiene una inteligencia antigua. 

Hay corrientes que no se ven. Corrientes pacientes que trabajan muy por debajo de la superficie y que, sin hacer ruido, van desplazando lentamente la embarcación. 

Uno tarda en darse cuenta. 

Al principio cree que es una ilusión del paisaje. Después piensa que tal vez se ha desviado apenas unos metros. Pero llega un momento en que levanta la vista y reconoce algo inquietante. 

La costa que aparece delante no es nueva. Son las mismas rocas. La misma franja de arena. El mismo lugar del que juraría haber partido hace mucho tiempo. 

Y entonces surge una sospecha silenciosa, casi incómoda. 

Tal vez el error no estaba en el rumbo. Tal vez estaba en el mapa. 

Porque hay travesías que no se miden por la distancia recorrida, sino por las corrientes que uno nunca supo que existían. 

Y quizá la vida se parezca más a eso de lo que estamos dispuestos a admitir. 

A una lenta cartografía de corrientes invisibles.

1 comentario:

Mário Margaride dijo...

Boa noite, caro Prometeo.
Texto muito interessante que aqui partilha. Gostei de ler.
Muito obrigado, pela visita e comentário.

Abraço e boa semana!

Mário Margaride

Cartografía de una corriente invisible

  Hay momentos en los que uno cree haber dejado algo definitivamente atrás.  No hablo de grandes acontecimientos ni de episodios memo...