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23 noviembre 2009

De blog a blog: Mujeres de Roma



Isabel Barceló tiene una doble pasión que se nos revela de inmediato nada más leer el título de su blog: Mujeres de Roma. Ese contexto en el que se siente tan a gusto le sirve para rescatar a las mujeres del olvido y reivindicar el reconocimiento que se merecen por su valor desde que el mundo es mundo.

Además de ser un “alma de blog”, Isabel ha escrito varios libros. Precisamente estos días presenta su novela: Dido, reina de Cartago. Desde aquí le traslado mi enhorabuena y le deseo muchos éxitos. Le agradezco también que haya contestado a las preguntas que le formulé con el ánimo de conocerla un poco más y compartir sus propias experiencias que transcribo a continuación.


En la novela histórica Dido, reina de Cartago ofrecí a los lectores de mi blog que se implicaran por el sistema de “adoptar” un personaje o bien inventarse ellos uno diciéndome el nombre y la actividad a la que sededicara, con el compromiso de sacarlo en la novela.

P1 ¿Qué recuerdas del nacimiento de tu blog y de las ideas y propósitos que te impulsaron a abrirlo?

R1. Había disfrutado de una beca de literatura del Ministerio de Asuntos Exteriores durante 6 meses en Roma, para investigar sobre mujeres romanas, y sentía la necesidad de compartir mis conocimientos y mi pasión con otras personas. Un amigo me habló de los blogs, y me pareció que ese podía ser el camino. No lo pensé dos veces.

P2. ¿De qué temas principales o motivos trata tu blog?

R2. El mío es un blog literario. Quería hacer ver, de manera entretenida, amena y optimista que los asuntos que preocupan a los seres humanos son los mismos a través de los tiempos. Que algunas cosas han cambiado mucho, pero en otras seguimos reconociéndonos aunque hayan pasado dos mil años. Creo que la reivindicación del papel de las mujeres en la actualidad será más eficaz si empezamos a reconocer el valor de las mujeres desde que empezó el mundo. Mi blog trata de mujeres y de Roma, porque ese es un contexto que me apasiona. Son historias de valor universal, las pueden entender todos los lectores en cualquier lugar del mundo.

P3. ¿Qué esperas de tu blog, Mujeres de Roma? ¿Cómo ha evolucionado? ¿Qué proyectos tienes para él?

R3. De lo que esperaba de mi blog ya he obtenido una muestra. Quería/necesitaba constatar que los temas que a mí me interesaban suscitaban también el interés de otros. Me ha puesto en comunicación con personas extraordinarias a quienes les gusta lo mismo y otras igualmente maravillosas que lo han descubierto conmigo. En cuanto a la evolución, creo que he sido yo quien ha mejorado paulatinamente, ganando competencia en la escritura y en los recursos utilizados.

Una cosa que he cambiado es que, en el último año, he hecho entradas mucho más breves. He creado más etiquetas. Esto me ha permitido descansar de otros proyectos que había realizado de largo aliento. Por ejemplo, la novela de Dido y Eneas, que fui creando en el blog con gran participación de lectores. En esta novela, además, ofrecí a los lectores que se implicaran más intensamente por el sistema de “adoptar” un personaje o bien inventarse ellos uno diciéndome el nombre y la actividad a la que querían que se dedicara, con el compromiso de sacarlo en la novela. La propuesta tuvo tal éxito que cuando había alcanzado la cifra de 70 personajes decidí cerrar el elenco.

Desde el punto de vista creativo, ha sido una experiencia extraordinaria. Que yo sepa, ningún escritor/a había llevado adelante, hasta ese punto, la famosa interactividad de Internet. Aprendí mucho y disfruté mucho. Y el resultado está a la vista: para satisfacción de todos, esta novela ha sido editada en papel, con el título “Dido, reina de Cartago”, y ya está en las librerías.

En cuanto a mis proyectos inmediatos, pasan por seguir trabajando en el blog. Ha sido una continua fuente de alegrías y de satisfacciones.

La reina Dido y un grupo de fieles huyeron de su patria, la fenicia ciudad de Tiro, para evitar una guerra civil. Comenzaba así una epopeya que les llevaría a recorrer el Mediterráneo buscando una nueva tierra donde asentarse y concluiría en el norte de África. Una historia de aventuras, pasión, amor y traición que nos atrapará hasta el final.

P4. Cuéntanos cómo escribes tus entradas al blog. Háblanos, si te parece, sobre la técnica que utilizas, tus motivos de inspiración, etc.

R4. Mis motivos de inspiración son diversos. A veces, algo que ha ocurrido en el día, alguna noticia, un acontecimiento que me haya llamado la atención y pienso enseguida cómo podría trasladarlo al mundo antiguo. Otras veces, utilizo las efemérides, por ejemplo, el nacimiento de un emperador, la destrucción de un templo por un incendio, una fiesta, etc. También recurro a los clásicos: del libro “Amores” de Ovidio extraigo breves fragmentos dirigidos a su amante Corina. Y luego, en el siguiente post, doy voz a Corina, respondiendo a Ovidio. Es muy divertido. Y si alguien piensa que es un atrevimiento por mi parte responderle a Ovidio, le diré que sí, que lo es. Pero disfruta todo el mundo… Esto está bajo la etiqueta “Corina y Ovidio” por si a alguien le apetece leerlos. Recordad que deben leerse en sentido inverso (de lo más antiguo a lo más reciente).

Lo que sí tengo claro es que no cuelgo un post hasta que no está como a mí me gusta.

P5. Obras publicadas o pendientes de publicar en papel o en otros formatos.

R5. La ya citada novela “Dido reina de Cartago” ha sido publicada en forma de libro impreso este mes de noviembre. Tengo mucho material que sería susceptible de publicación en papel, pero no tengo compromisos inmediatos de hacerlo.

P6. ¿Tienes constancia de que las editoriales merodeen por los blogs para descubrir nuevos talentos o eso forma parte de la leyenda urbana?

Conviene poner mucho cuidado en los fondos y colores que eligen (en un blog), porque la lectura de un texto en rosa o en rojo, incluso en blanco, sobre un fondo negro es tan penosa para la vista, que con frecuencia más nos hace huir que recrearnos

R6. No tengo constancia de que merodeen por los blogs. Es más, lo dudo mucho. ¡Si ni siquiera se leen los originales que les mandan a casa…! Creo que se trata de una leyenda que forma parte de las ilusiones de los bloggers. Con todo, conviene escribir lo mejor posible.

P7. En cuanto a la presentación de un blog en relación a su estética, utilidad, eficacia, facilidad de lectura y acceso, etc., ¿qué cosas crees que deben aparecer en portada y qué otras crees que no deben aparecer y por qué?

R7. En mi opinión, la estética de un blog está en relación directa con los gustos de su administrador. Para mí, lo más importante es que todo él, estética, organización, etc, esté al servicio del mensaje que queremos transmitir. El mensaje es lo que debe resultar nítido. Sin duda pueden darse consejos, sobre todo a quienes inician un blog, pero mejor que cada cual vaya experimentando. En cualquier caso, me atrevo a dar uno: quienes tengan blogs literarios tendrían que poner mucho cuidado en los fondos y colores que eligen, porque la lectura de un texto en rosa o en rojo, incluso en blanco, sobre un fondo negro es tan penosa para la vista, que con frecuencia más nos hace huir que recrearnos.

P8. ¿Crees que el (sentido del) humor puede ayudar a mejorar el mundo?

R8. Desde luego que sí, siempre que no derive en una forma encubierta de aceptar que las injusticias son inevitables y someterse a ellas. Por lo demás, el sentido del humor nos ayuda mucho en las situaciones difíciles, contribuye a equilibrar nuestra percepción del desastre.

P9. Una frase que te haya impactado:

R9. Para seguir con el sentido del humor, ésta de Groucho Marx: “Partiendo de la pobreza hemos alcanzado las más altas cimas de la miseria”.

P10. Un libro u obra de arte en general que consideres muy interesante (que se destaque del resto)

R10. Una obra de arte: el Ara Pacis, el Altar de la Paz que construyó Augusto. Está en Roma.

P11. Tres motivos que hacen que la vida merezca la pena vivirla:

R11. Te daré sólo el principal: la vida es lo único que tenemos.

P12. Si volvieras a nacer ¿qué te gustaría ser y hacer?

R12. Me gustaría ser mujer y seguir luchando, desde cualquier tarea, por reivindicar la dignidad y el valor de las mujeres.

P13- ¿En qué época histórica te hubiera gustado vivir y /o en qué persona te hubiera gustado encarnarte?

R13. Estoy cómoda en esta época. Lo que me gustaría, en realidad, es tener una máquina del tiempo para poder ir y venir transitando por diferentes épocas. Pero no puedo quejarme, porque para eso está la literatura ¿no?

P14. ¿Qué afición te hace especialmente feliz?

R14. Escribir. Aunque más que una afición, es una pasión.

P15. Qué te gustaría que recordaran de ti cuando te marches de este mundo?

R15. Cuánto los he querido – porque ese recuerdo será de mis familiares y mis amigos – y que he sido digna de ser querida.

Muchas gracias por tus respuestas.



22 noviembre 2009

El libro que no podrás dejar de leer

El libro de arena

Yo también tuve entre mis manos ese libro tan extraño que si lo abres ya no puedes dejar de leer. Con el tiempo conocí a otras personas que habían vivido una experiencia similar. Para ser exactos hay que decir que durante los dos primeros párrafos no hay dificultad alguna en abandonar su lectura, pero al llegar al tercero caes como en un pozo seductoramente profundo y ya ningún otro camino te queda sino continuar con su lectura hasta la última línea. Después, el desasosiego más enervante se apodera de tu ánimo y te acompañará de por vida en noches de insomnio y días de arrobamientos. ¿Pero acaso era posible algo así?

Contaré lo que me ocurrió. Conocí la existencia del inquietante libro una tarde lluviosa de otoño mientras revolvía en los anaqueles de mi biblioteca a la caza de aventuras para pasar el rato. Mi padre me había advertido: ten cuidado de no coger el libro negro de la estantería central; si lo abres nunca podrás dejar de leerlo. No te lo tomes a broma. Y se marchó. Yo seguía con mi tarea sin reparar en las palabras de mi padre pero al poco rato, se fueron manifestando como nube sobre mi cabeza y pude escuchar nítido el eco de esas palabras zalameras: si empiezas a leer ya no podrás dejarlo. Menudo consejo.

Yo miraba curioso el libro en la distancia. Nunca antes me había percatado de su presencia. Estaba allí, solícito y desafiante, y parecía gritar para que lo eligiera de entre decenas de libros. En ese momento tenía en la mano un librito que narraba las aventuras y desventuras de un náufrago y sin embargo el otro del que no sabía ni su título me citaba febril desde el anaquel del centro.

No lo pude evitar. Con un impulso irracional extraje el libro de la estantería y lo tomé en mis manos. De inmediato sufrí una suerte de descarga eléctrica, como cuando tocas algo que aviva los sentidos. No era lógico pero ese tacto fascinaba de una manera confusa. Sus tapas negras azabache reverberaban misteriosas luces que conferían a su superficie un hechizo tan vivo como suave era la seda de su piel. En la cubierta llevaba escrito en relieve este enigmático título “Encrucijada en Siete Mares”. No me sugería nada si bien reconozco que me intrigó. Dudé. Lo abrí. La primera hoja estaba en blanco. Pude haberlo cerrado y en paz, pero pasé la página. Otra vez el título y un subtítulo que decía. “Cómo saberlo todo”. Tomé asiento bajo una lámpara cercana. Busqué la página siguiente. Hileras interminables de manchas negras como moscas en formación. La historia empezaba así:

Érase una vez… No quise avanzar ni una palabra más. Mis ojos huyen al segundo párrafo: no hallarás otra historia más fascinante que la que tienes ante tus ojos, querido lector… y descienden hasta el tercer párrafo fatal. Dejé la vista fija de una manera amplia e imprecisa que me impedía leer el principio del tercer párrafo, el que según había escuchado a mi padre una vez leído era imposible huir hasta el final. Una inquietud difusa pero creciente iba extendiéndose por todo mi cuerpo. ¿Y si lo dejo?

Regresé al principio como para darme tiempo y leí todo de corrido: Érase una vez un niño que jugaba con un montón de pequeñas maderas y construía casas y muebles y demás objetos pero de un tamaño adaptado a su edad. El niño era algo canijo y de vez en cuando sentía la necesidad de buscar el calor del pecho de su madre.

Y seguía el relato por el segundo párrafo: No hallarás otra historia más fascinante que la que tienes ante tus ojos, querido lector, pues trata de tus propias aventuras. La vida era plácida en Puebla Marina que así se llama el lugar donde corretea nuestro héroe, pero un día se lamentaba triste de su mala fortuna.

Y el tercer párrafo decía así: había nacido el protagonista de nuestra historia un dieciocho de febrero de mil novecientos…, ¡la misma fecha que en que nací yo!, me oí decir, sorprendido. Y seguía. Y seguí con inquietud creciente. Leía y no podía dejar de leer ¿hasta el final de la historia? Espera: ¡el libro no terminaba nunca!

Lo que tenía delante era el relato de mi propia vida. Pero no una colección de hechos conocidos por mi, sino una antología fascinante formada por las cosas que quise ser y no pude, los senderos que no tomé por miedo, por ignorancia o por desidia; las personas que quedaron fuera de mi camino; todas y cada una de las elecciones que no hice en su tiempo; todas y cada una de las risas que no reí, de los llantos que no lloré, de los amaneceres que no inyectaron en mi alma el anhelo de una vida plena... Toda una encrucijada de caminos estaba allí, con sus consecuencias que antes ignoraba. Era un libro fascinante, sí. Yo quería desentrañar los secretos escondidos en sus páginas y fue el libro el que me leyó a mi en un juego de espejos excitante y asombroso.

No me pidan más aclaraciones. Según deduje el libro guardaba en su tapa algún artilugio electrónico capaz de leer el mensaje secreto guardado en los pliegues de la piel de quien tenía la osadía de tomarlo en sus manos. Dicen que la cara es el espejo del alma pero al parecer también las manos guardan memoria de lo que fue y hasta de lo que pudo ser. Esto es lo que pasó. Y ahora, si lo que quieren es encontrar un libro que no puedan dejar de leer, vayan a su biblioteca y busquen entre los anaqueles polvorientos el más olvidado porque tal vez encuentren un libro azabache, de suave tacto, de extraño nombre que tiene algo importante que decirles al contacto secreto y suave con su piel.

18 noviembre 2009

De blog a blog: el peso de la brisa



Inicio aquí una nueva serie que llamo de blog a blog donde de vez en cuando haré una entrevista virtual a los amigos de otros blogs con la intención de que compartamos experiencias sobre la escritura y las vivencias de cada uno.

Hoy pongo sobre la pantalla el blog el peso de la brisa donde Leni exhala sus versos vibrantes y apasionados que hacen temblar la entraña hasta del lector más distraído. En la portada de su blog encontramos esta primera declaración de intenciones: Se escapó de mi alma un pájaro blanco para llevarle a tu alma mis versos y mi canto.

¿Quién es Leni? Los siguientes versos entresacados de su blog nos ponen sobre la pista:

Me dicen que soy gitana,

que soy gitana.

Pero mi piel no es morena

porque es de nácar,

y mi carreta es de oro

que no es de plata.

(chasqueando los dedos, bajito)

Todos y cada uno de los versos que aparecen en la presente entrada son de Leni. Por mi parte quiero darle la más sincera enhorabuena y desearle muchos éxitos. A partir de ahora, preguntas y respuestas numeradas y una breve antología al final.

"Escribo por necesidad, es como respirar, curar heridas, ser en las letras. Siempre me aferro al amor en el que creo por sobre todas las cosas".

P1. ¿Crees que el (sentido del) humor puede ayudar a mejorar el mundo?

R1. Creo que el sentido del humor puede ayudar a mejorar el mundo por varias razones. Una de ellas es que la percepción de las cosas desde ese sentido da templanza y abandona la ira. El (sentido del) humor hace, en la mayoría de las ocasiones, que todo adquiera su verdadera importancia o, por lo menos, que se acerque a su importancia real. Si, sin duda.

P2. Cuéntame un chiste corto que te haya gustado mucho:

R2. Un hombre acude al médico por un dolor de garganta. El doctor le dice: “desnúdese completamente y espere en la habitación del fondo”. El hombre se queda completamente desnudo y entra en la habitación, donde se encuentra con otro sujeto en bolas. Al cabo de un rato dice:”No sé qué hago aquí…yo solo vine por un dolor de muelas.” Y el otro le contesta: ¿Y yo? Que solo vine a dejar una carta? ¡?¡?¡ Jajajajajajaja. (Como ves mi sentido del humor es un tanto atípico).

P3. Un piropo que te haya provocado una sonrisa.

R3. Te digo dos diferentes y tú eliges.

- Hace unos días hubo un desfile de novias en el hotel. Uno de los que tenían un stand, cuando acabó el desfile me dijo: “eres la cosa más dulce, mas apañá y más bonita que he visto nunca”. (El caso es que el hombre tenía un grave problema en los ojos y llevaba las gafas colgadas al cuello, jajajajaja).

- Me puse un traje negro y cuando entré en una cafetería un hombre dice: Que ángel se habrá muerto en el cielo que hasta la virgen está de luto. (Este por exagerado) jajajajaja.

P4. Una frase que te haya impactado:

R4. “Me voy”. (Lo dijo mi padre cuando yo era niña.)

P5. Un libro u obra de arte en general que consideres muy interesante (que se destaque del resto)

R5. La biblia. La Alhambra.

P6. ¿Qué recuerdas del nacimiento de tu blog y de las ideas y propósitos que te impulsaron a abrirlo?

R6. Recuerdo que lo abrí porque me cerraron nueve espacios. Me denunciaban y los cerraban. Alguien me propuso abrir un blog en blogger. No tenía ni idea. En realidad no perseguía nada concreto. Solo quería experimentar.

P7. ¿De qué temas principales o motivos trata tu blog?

R7. Es un blog donde cuento las cosas que me cuentan las cosas.

P8. ¿Qué esperas de tu blog? ¿Cómo ha evolucionado? ¿Qué proyectos tienes para él?

R8. Ahora espero que me espere. Nada en realidad. Aunque me ha aportado muchas satisfacciones.

P9. Cuéntanos cómo escribes tus entradas al blog. Háblanos, si te parece, sobre la técnica que utilizas, tus motivos de inspiración, etc.

R9. Uff¡¡. No tengo una técnica precisa. A veces simplemente me dejo llevar por lo que siento. Otras veces recurro a textos escritos anteriormente. Escribo por necesidad, es como respirar. Es curar heridas y crear otras. Ser en las letras. Puede inspirarme cualquier cosa, pero siempre me aferro al amor en el que creo por sobre todas las cosas.

P10. Obras publicadas o pendientes de publicar en papel o en otros formatos.

R10. He participado en la antología poética “UNIVERSOS DIVERSOS”. Proyectarte es difícil, necesitas de una publicidad, de un marketing y de un dinero del que carezco. Así que solo queda soñar. Pero estoy muy satisfecha.

P11. ¿Tienes constancia de que las editoriales merodeen por los blogs para descubrir nuevos talentos o eso forma parte de la leyenda urbana?

R11. Después de lo que me ha ocurrido en un año de blog, me lo creo todo. Lo que ya no creo tanto es en la capacidad de riesgo de esas editoriales. Editar un libro exige unas garantías. Alguien desconocido no aporta tales garantías. A la larga todo ese esfuerzo merece ser reconocido y persigue un éxito. No sé yo si las editoriales están dispuestas a correr el riesgo de no ver los objetivos cumplidos. Aunque se dice que.”Quién no prueba lo absurdo no consigue lo imposible”.

P12. En cuanto a la presentación de un blog en relación a su estética, utilidad, eficacia, facilidad de lectura y acceso, etc.,¿qué cosas crees que deben aparecer en portada y qué otras crees que no deben aparecer y por qué?

R12. Creo que cada uno es libre de exponer lo que quiera al igual que cada uno es libre de leer lo que quiera. En mi caso soy muy transparente.

P13. Tres motivos que hacen que la vida merezca la pena vivirla:

R13. La vida en sí misma ya es un regalo. Participar de ella, interactuar con los demás es un premio. Desde el goce más absoluto hasta la tristeza más absoluta, sentir es un lujo. (Existen muchos motivos para amar la vida, respetando siempre y siendo consciente de aquellos que no pueden ni tan siquiera plantearse esta pregunta).

P14. Si volvieras a nacer ¿qué te gustaría ser y hacer?

R14. Me hubiera gustado ser más egoísta. Me hubiera gustado hacer algo por los demás de forma más activa.

P15. ¿En qué época histórica te hubiera gustado vivir y /o en qué persona te hubiera gustado encarnarte?

R15. Me hubiera gustado nacer en el futuro. Aunque por otro lado pienso que no hubiera vivido lo que he vivido. Así que me quedo como estoy jajaja. Nunca me ha gustado ser alguien que no soy. (Aunque transcender en la historia dejando buena huella…)

P16. Si se te presentara el genio de la lámpara, ¿qué tres cosas le pedirías?

R16. Primer deseo: “Concédeme todo lo que te pida” jejejej. Salud. Mucha. Amor. Mucho. Dinero. Lo suficiente.

P17. ¿Qué afición te hace especialmente feliz?

R17. Hay varias. Escribir es una de ellas. Alguna es inconfesable jejejeje (es broma¡¡)

P18. Qué te gustaría que recordaran de ti cuando te marches de este mundo?

R18. Lo mucho que los he querido y la pasión que pongo en todo lo que hago.

Muchas gracias por tus respuestas.

De nada.

Muchas gracias a usted señor náufrago.







Antología brevísima del blog El peso de la brisa:

Escribir que todo paraíso se deshace en las manos como arena de viento.

***

Volverás a mí, melena suave de silencios

tal vez cuando llore o cuando ría.

***

Ella se doblegó en sí misma y rodó sobre un suelo maleable,

se percató de que su existencia era como una canica de agua.

Comenzó a disparar matices y colores y rayos de estrella y péndulos

argénteos. Fractales de mareas y manantiales de espejos.

***

El demonio no se sacó de la manga el olvido, fue mas listo,

nos sacudió con el recuerdo. Quiero excederme en mí,

en ti y en la vida misma. No delimitarme.

***

Me difuminaré en el haz de tu luz

que lo ilumina todo.

En el envés de tu oscuridad

que lo desgarra todo.

Moriré en los márgenes que acotan

cada uno de los sentidos,

en los nervios del amor que un día fue tuyo.

***

Lo que no van a conseguir,

es que mire hacia otro lado cuando veo cómo

el mundo sangra hasta las rodillas...

(Principios)

***

Una saeta se siente

por las calles de Granada.

Entre la sierra y la vega,

entre la vega y el alma.

***


13 noviembre 2009

Cynthia de otoño


Vivir no es necesario, navegar sí. Pompeyo

Las tardes otoñales siempre me produjeron una sensación extraña. Como ese tren que no termina de llegar pero que siempre asoma en espejismo por el andén mientras unos pitidos estridentes presagian su aparición.

Una desapacible tarde de noviembre encontré a Cynthia pensativa y en silencio rellenando uno de esos autodefinidos que tanto le entretenían. Alzó su rostro y dejó ver un sedimento de tristeza en la mirada.

-¿Sabes? -dijo como al acaso-, llevo días en que me rondan por la cabeza muchos pensamientos sobre el sentido de la vida; medito también sobre la muerte. Reflexiono mucho últimamente sobre estas cosas y no sé por qué.

- ¿Y qué piensas exactamente?, pregunté como intentando rebajar el tono de gravedad que Cynthia confería a sus palabras. Acaricié su mano. -¿Y a qué conclusión has llegado? Añadí temiéndome lo peor.

- Creo que la vida es una ficción. No merece la pena vivir, añadió con la voz rota. Y el silencio nos acunó a los dos por unos instantes. Luego prosiguió: recuerdo la frase que tú repites siempre que, como escritor, partes de una ficción para crear vida. ¡Qué paradoja! Yo pienso que no hay realidad sino ficción.

Intenté dar voz a mis propias razones para considerar hermosa la existencia. Hurgué después en mi memoria intentando evocar los motivos que llevaron a los grandes pensadores a considerar que la vida merecía la pena de ser vivida. Lo más obvio es mucha veces lo más difícil de explicar, así que balbucí unas cuantas frases de algunos filósofos antiguos. Para completar el alegato añadí:

- Dicen los orientales que si fuéramos capaces de guardar silencio interior y ser conscientes de nosotros mismos durante un solo instante alcanzaríamos la iluminación. Esbozó una sonrisa triste y remató:

- Pues yo creo que si fuéramos conscientes no soportaríamos vivir ni un instante más. Hablaba en voz baja y como para sí misma, pero nunca la había visto tan segura. Y prosiguió: anoche tuve un sueño. Dios me habló. Me dijo que estaba muy contento conmigo; que era una gran mujer.

- De eso no me cabe la menor duda: eres una gran mujer pero llena de miedos.

Cynthia sonreía con esa nebulosa placidez que embargaba su ánimo desde hacía unos años. Se calzó las gafas y continuó con la resolución del crucigrama.

- Zozobra, - leyó en voz alta como solicitando mi ayuda. Y luego: de seis letras, sendero. Y siguió con más enunciados. Vivir, dijo y se quitó las gafas y las dejó sobre un libro. Destino, balbució…

Cynthia no era feliz...

07 noviembre 2009

El sello de Salomón VII

Puerta del Sarmental, catedral de Burgos


Yo no digo mi canción sino a quien conmigo va. Romancero

Le había contestado de mala gana a uno de aquellos individuos que me miraba como a perro verde. La suerte es que el Romancero acudió en mi ayuda. ¿Qué iba a hacer? Un poco antes y tras abrir la puerta, dos extraños visitantes se colaron en mi habitación por el procedimiento de los hechos consumados. Parecían deseosos de cháchara y a mi me gusta la intriga más que un lápiz a un tonto, de manera que nos sentamos como pudimos.

- Cuando nos enteramos de tu presencia comentamos en el grupo que esto le daría emoción a la ciudad, aseguró el que se había sentado a mi derecha. Encendió un cigarrillo.

- Vaya, y yo que pensaba que venía de turismo y a escondidas, dije como el que no quiere la cosa.

- Un turismo muy especial, sí, terció el otro. No confundas nunca a un turista con un viajero; a un caminante y un peregrino; se trata de cosas diferentes. Muchos turistas admiran la catedral y no se enteran de los misterios que encierra, abrumados por el peso de sus preocupaciones cotidianas muy pocos ven en este monumento de piedra lo que realmente es: un mojón en el Camino de Santiago; un código cifrado para esconder ciertas informaciones a los ojos poco atentos. Tú no eres de esos que mientras contemplan las piedras está pensando en las musarañas. Pero a fin de cuentas no me negarás que el que esconde, algo teme. ¿Qué necesidad había de velar tantas señales a los ojos de los curiosos?

Me sorprendió su exposición y su remate.

- Bueno, ¿y a qué debo el honor de vuestra visita?, dije por añadir algo que me tranquilizara un poco.

-¿Visita? Nosotros tampoco perdemos el tiempo. Seré breve: formamos parte de una congregación que se hace llamar “navegantes de la penumbra”. Funciona un grupo aquí en Burgos y también hay otro en Alicante. Intercambiamos información de interés mutuo.

- “Navegantes de la penumbra”, no está mal el nombrecito, nautae umbrae, en latín, balbucí.

Pero él sonrió antes de proseguir.

- Algunos le tienen miedo a las sombras, pero grandes maestros atribuyen a su contemplación el acceso a elevados niveles de conocimiento. Cara y cruz; sombra y luz: no hay luz sin sombra como no hay día sin sol ni noche sin luna. Aquí cada pieza ocupa su lugar y cada palo aguanta su vela: la sombra existe para que se pueda contemplar la luz. Parece un juego de palabras, pero esas cosas tan divertidas las dejamos para personas como tú aficionadas a bilibirloques, juegos de la oca y abracadabras. Nosotros somos gente de acción y nos aburren los acertijos. Se detuvo como si hubiera caído en la cuenta de algo y añadió: disculpa la entrada pero nos gustaría compartir alguna información contigo sobre ciertos símbolos.

Había hablado el de la derecha mientras que el de la izquierda se frotaba las manos y parecía reflexionar.

- Veo que disponéis de información sobre mis andanzas, dije para ganar tiempo e intentar recuperar el control.

El otro se incorporó y tomó el testigo.

- Digamos que tenemos nuestras propias fuentes de información; nada convencionales, eso es cierto, pero muy fiables, remató.

- Acabas de despejar algunas incógnitas que tenía, acerté a decir. Ya veo por dónde va eso de las fuentes si bien nunca mantuve contacto con vuestro grupo en Alicante ni en ningún otro lugar. Sé de su existencia por comentarios aislados, pero nada más.

Ambos sonreían divertidos.

- Bien, veo que jugaremos al gato y al ratón, -dije en voz baja,- a menos que hablemos con claridad.

- Si lo prefieres abrimos el tablero de la oca, terció el otro y se solazaron de pura hilaridad.

- ¿Me estás diciendo que utilizas el juego de la Oca para adivinar los motivos que tiene la gente para visitar la ciudad de Burgos? Pregunté queriendo hacerme el despistado.

-Nada de eso, terció el de la izquierda: nuestros instrumentos para averiguar los motivos de la gente son mucho más fiables, pero no nos ocupamos de la masa, visto uno vistos todos; sino que nos centramos en las intenciones, por ejemplo, de un alicantino que llegó a la ciudad con un objetivo bien identificado. Y para tal fin manejamos un sistema de consulta infalible.

-Vaya, veo que esto se pone divertido. De manera que demás de saber que venía conocíais el motivo de mi viaje…

- ¿Qué hacemos aquí si no? De oca a oca… Se carcajeaban por sus ocurrencias y a punto estuve de emular sus risas. Pero tenía que guardar cierta compostura y averiguar las intenciones de los dos sujetos. Me observaban curiosos. No cabía duda de que eran ellos quienes llevaban la iniciativa y yo sentía que iba con el paso cambiado.

Para salir del embrollo pregunté:

- Bien; puesto que conocéis mis correrías y mis motivos, contadme al menos cuáles son vuestros planes.

-Así está mejor; directo al asunto, afirmó el más siniestro de los dos. Vamos a ver. Mientras tú coleccionas acertijos nosotros somos gente de acción. Cuando tú juegas al escondite nosotros actuamos. Por ejemplo, tú pretendes desentrañar el sentido del sello de Salomón y nosotros practicamos un ritual que nos permite conocer tus intenciones. Vamos al grano, tú pretendes escribir con renglones torcidos, nosotros vamos por el camino recto. Acción frente a pasividad.

Y tomó aire, pareció evaluar una explicación más larga, solicitó con la mirada la complicidad de su compañero y prosiguió.

- La cuestión es más profunda: este mundo es hechura del demonio que se dedica a provocar un sinnúmero de fuegos de artificio para tener entretenida a la gente. A cada uno le da lo que le gusta que es la mejor manera de tenerlo cogido con argollas de hierro. Por ejemplo tú tienes preferencia por perseguir símbolos, ¿será por símbolos? Te pasarás la vida entera detrás del sello de Salomón, del Santo Grial, de canecillos, gárgolas, rosetones y demás geométricas y enigmáticas figuras. Y cada uno de esos símbolos te llevará de un lado para otro entre adivinanzas, birlibirloques y mucha desazón. Nosotros, mientras tanto, nos dedicamos a aplicar nuestra sabiduría sobre el mundo. Si alguien se nos cruza en el camino lo ladeamos y en paz. Se miraron una vez más, ahora con mayor gravedad. -Intuí que el verbo ladear era una forma suave de no mencionar otras acciones más expeditivas-. Todo por salvar este mundo que vaga a la deriva. Acción, acción y acción, remató; las palabras se las lleva el viento.

-¿Y una de esas tantas acciones consistió en acabar con la vida de mi paisano que terminó su vida el otro día en la catedral?, aventuré receloso.

-Digamos que tu paisano estaba en el sitio equivocado a la hora precisa; que murió por error, vamos. De todas formas no me hagas mucho caso, nosotros no tenemos nada que ver con ese desgraciado accidente, dijo y buscó la mirada de su compañero que esta vez le rehuyó.

- La vida es una avenida con múltiples accesos. Yo prefiero reflexionar antes de efectuar ningún movimiento irreversible. No rechazo la acción, si bien dudo que coincida con vuestra manera de actuar.

De pronto parecieron intercambiar miradas de apremio.

- Tenemos que dejarte. Mañana por la tarde, a eso de las cinco estaremos en la catedral. Si te decides puedes unirte a nuestro grupo. Dijo el que parecía llevar la voz cantante. Mi nombre es Máximo. Los dos se pusieron en pie y se dirigieron a la puerta. Yo dudaba entre despedirme o darles unas patadas en el culo a ambos.

-Vale, acerté a decir, me lo pensaré, pero no os prometo nada. Sonrieron escépticos y desaparecieron escaleras abajo. Qué manera más tonta de decir que no, pensé.

Después de cerrar la puerta recordé que antes de que llegaran los dos sujetos misteriosos estaba enfrascado en la escritura de un mensaje que debía enviar al resto de mi grupo. La pantalla del ordenador se iluminó nada más rozar el ratón. Allí estaba el mensaje y el último párrafo por donde me quedé: Y ese es el truco, el destino se encuentra en el origen. Cerré la tapa del portátil y me dejé caer en la cama. Y debí dormirme porque desperté y era ya muy tarde.

Sigue.

02 noviembre 2009

Alma de blog VII


En la página www.aviondepapel.tv se suscitó un debate sobre Kafka a raíz de una conferencia de Eduardo Mendoza en la que el autor de “la metamorfosis” no salía muy bien parado que digamos. Según he podido constatar, cuando un escritor habla de otro, ya se trate de los llamados consagrados o de algún contemporáneo, es mejor tomar sus declaraciones con pinzas, sin que esto suponga juicio de intenciones sobre Mendoza. La creación literaria es un conjunto de actos de complicación cambiante y donde intervienen muchas variables y es siempre arriesgado ponerse en la piel de otro y juzgar su proceder.

Viene a cuento aunque sea de manera tangencial y lo tomo sólo como excusa para comentar el intento de “censura amiga” que sufrí en mis carnes no ha mucho tiempo en este mismo blog, y a la vez me sirve para hacer alguna reflexión de tipo general. La queja, no me cabe duda de que era bienintencionada, pretendía marcar el temario, establecer qué asuntos debía tratar y qué otros no eran propios de mi forma de escribir; qué gesto connotaba adolescencia y qué otros rasgos denotaban madurez, etc. También los caminos del descontento son infinitos. La reflexión personal que motivó esa intentona fue que quien escribe, bebe de sus propias fuentes, algunas exteriores y otras interiores y que su universo mental, de intereses, afectivo, etc., es uno y no otro; su imaginario temático, los motivos, los mares donde naufraga, los argumentos son asunto personal y mantengo la opinión de que mientras de un pozo se extraiga agua conviene que el cubo descienda una y otra vez, brocal abajo, hacia las más profundas y húmedas oscuridades.

Por supuesto que la técnica es otra cosa y por ahí baila, si no he entendido mal, la crítica kafkiana, pero también es genuina la forma de atacar un asunto (a la manera como se ataca una nota en una pieza musical) y enfocar una historia. Hay autores que parten de un esquema previo y hasta que no tienen cerrada la historia que van a contar no escriben ni una sola linea; hay otros que se apuntan al estilo “kamikaze” y emprenden la tarea de componer un rompecabezas que irá tomando sentido conforme avance la historia. Habrá tantos estilos como colores.

Leamos y escribamos con la intención de encontrar al menos una perla en cada escrito. Es verdad que tanto las perlas como los buenos amigos escasean.

30 octubre 2009

Muerte de un náufrago







Dice Fernando Pessoa en su obra más conocida, el Libro del desasosiego, que la vida es como una isla de náufragos rodeada por el inmenso mar de la muerte.

La metáfora es tan evocadora como fascinante y ahora que el verano se aleja desplazado por las primeras brisas de noviembre la muerte viene a visitarnos con flores y macetas donde, ajena a la palidez de las tardes otoñales, la vida reverdece terca en el polvo del que formamos parte y al cual regresaremos en un abrir y cerrar de ojos. Cara y cruz, sombra y luz: la muerte.

Nos miran; los muertos nos miran; sonríen también ante los insomnios de quienes nos creemos vivos porque contemplamos el mundo desde el miedo, la ironía y la rutina. Pero la muerte ha desarrollado el hábito de clavar el aguijón y marcharse como quien no quiere la cosa. La muerte, caprichosa compañera, terca aguafiestas, filo de guadaña, centinela siempre alerta.

Desfilan nuestros difuntos por el mosaico de los recuerdos, lápidas vivas del tiempo. Si ayer se fueron Paco, Víctor, José Mª, Isabel, Emilio…, mañana otros romperán el cordón umbilical, hilo de Ariadna, salvoconducto entre el más acá y el más allá. Nuestros muertos giran el semblante al infinito con un gesto glacial y enigmático, sospechamos que también desdeñoso ante el mundo que dejaron. Por entre el claroscuro de la muerte cruzaron el umbral, recorrieron el laberinto, peleando tormentas en su regreso a Ítaca.

Pero no enmudecieron del todo. Con nosotros quedó su gesto, su mirada, su voz que todavía reverbera en los tibios claustros del silencio que es el sedimento de la palabra cuando las gargantas se olvidan de producir sonidos. Dulces recuerdos, tercos pesares, obstinados reproches: no estuve con él o ella lo suficiente, me perdí sus últimos años (o los primeros); la vorágine, el ruido, las ocupaciones… ; me echó de menos y yo no estuve allí...

Creíamos que la vida era un campo de estrellas pero cada poco tiempo nos ronda la santa compaña de la muerte con su corolario de emociones, de heridas que supuran entre la sístole y la diástole, tercas agujas del reloj de nuestro corazón, ese tarro de las esencias, tantas veces sin brújula y pilotado por un torpe timonel.

Se amontona el grano en las eras de la vida y sirve a los pájaros de pitanza. Nuestros difuntos caminaban de pie por este mundo mágico, llenaban los graneros y un día aciago doblaron el espinazo. Pero están vivos en la memoria y se quedaron con nosotros para ser el interrogante, el ejemplo, la campana de ermita, la curva del laberinto, piedra luminosa en el empedrado de estrellas de la vía láctea.

Se trataba de una caminata de un rato y creímos que había toda una vida por delante. Tenemos miedo de la muerte porque todavía no hemos comprendido la vida. Aguas de un mismo río vivimos bajo el espejismo de la separación. Paz para ellos, nuestros difuntos tan presentes. Todavía escuchamos sus cantarinas risas y tenemos memoria de los ratos felices vividos en su compañía. Mil gracias. Siempre estaréis en nuestro corazón.

El río que no sabía detenerse

“Si lees esto, es que aún estás a tiempo”.  Juan Puebla seguía sin entender por qué aquella frase lo perseguía tanto.  Deambulaba por Alfons...