03 mayo 2008

Un mundo aparte

Algunos buscan las claves que les permitan interpretar el mundo. Descifran, traducen, desentrañan… Lo cierto es que cada persona parece tener el abracadabra de su propia realidad, forjada en su cabeza, mezcla necesariamente de errores y aciertos. Por eso es tan complicado comunicarse con la gente, porque cada uno vive en un mundo aparte: compartimentos estancos. Aguas estancadas que se pudren si no corren.

Todo intento de comunicación que cada persona ensaya con los otros seres que le acompañan en la aventura de la vida suelen ser intentos fallidos: aceptamos bien pocas ideas de los otros a menos que nos interesen mucho o nos hagan albergar la creencia de que, como poco, no nos perjudicarán. Toda la psicología de la comunicación se estrella contra este hecho evidente: hablando no se entiende la gente. Emisor, receptor, medio, mensaje, …: juguetes rotos.

Pero algunos viven en la fantasía de que el lenguaje nació para entenderse, pero la realidad nos muestra cada día y en cada circunstancia que no es así, que el lenguaje lo utilizamos como la loca de la casa con la que pretendemos enredar al prójimo.

La literatura es la utilización no espuria del lenguaje con fines no instrumentales ni interesados. El único lenguaje al que atendemos casi sin profilaxis es el que utiliza la creación literaria contra la que no estamos vacunados y a la que recibimos como una bendición o, peor aún, como corderitos disciplinados llevados al matadero. Sedosas palabras, las que utiliza la poesía, vericuetos aventureros, reales o inventados que tanto da, vertidas en mil relatos que nos hacen soñar. Todo lo demás es enredo. Reconozcámoslo ya: hablando no se entiende la gente. Hablando, a lo más, la gente puede dejar de matarse por un rato… Ya sé que no es poco. Pero no es lo que prometía.

La literatura nos salva de nosotros mismos. Hay verdaderos (así considerados) iconos de la cultura de los que no he leído más que un libro (a veces ni lo terminé). Un libro me sirvió de vacuna contra tanto gurú de vía estrecha. La literatura es alimento del alma y no se puede ofrecer en su lugar un brebaje para mantener el tono de los adeptos de la secta de lo políticamente correcto.

Y así, en la literatura todo vale con tal de que arda, en palabras del poeta. Algunos pretenden llevar esa máxima a otros terrenos como al proceloso mundo de la política y por ese procedimiento han ardido países enteros con toda su gente dentro. Todo vale en la literatura, pero no en la política, porque la literatura es un juego mientras que la política es un muero…

La diferencia entre la literatura y la política, o dicho de otro modo, la utilización del lenguaje para contar historias o para enredar la historia es muy clara. El ser humano es un montón de prejuicios (tanto como de huesos) y de intereses en manos generalmente de un monstruo. Y a veces hasta de un bobo…

Sin embargo la literatura es un entretenimiento pasajero

5 comentarios:

Inés dijo...

Hola! Te he visto en el blog de Felix (Diario de un feo recién divorciado) y me he pasado por aquí, me gusta tu blog y tu forma de escribir, me pasaré a menudo, ya cuentas con una lectora más.
Por supuesto estas invitado a pasarte por mi blog
http://lapagedelaboheme.blogspot.com

Un saludo
Inés

Prometeo dijo...

Muchas gracias, Inés. Estoy mirando por ahí blogs. Visité el suyo hoy pero quería hacerlo más detenidamente.

Saludos

mcarmen dijo...

Es cierto que a veces hablando no se entiende la gente... Otras veces nos maravillamos de lo mucho que podemos decir o entender a través del lenguaje... Y otras veces no nos hacen falta las palabras para comunicarnos, basta un silencio o una mirada, o un gesto... A veces las palabras son emotivas y calan en nuestro interior, como aquellas tan bonitas de Palabras para Julia que veo que enlazas a la izquierda de tu blog. Yo descubrí Palabras para Julia en la película argentina Kamchatka, de Marcelo Piñeyro, con Ricardo Darín, Cecilia Roth y Héctor Alterio en el reparto. Si no la has visto te la aconsejo. La película está ambientada en la dictadura militar de la Argentina del 76. Los protagonistas son una familia que se ve obligada a ocultarse. Es muy emotiva. Al final de la película es cuando aparece Palabras para Julia cantada por Liliana Herrero, una delicia.
Un saludo.

Prometeo dijo...

Cuando yo decía que tú eres de las personas que dan categoría a un blog no me equivocaba.

Saludos y muchas gracias.

Prometeo

mcarmen dijo...

Un placer :-)
Gracias a ti por tus palabras.