30 octubre 2009

Muerte de un náufrago









Dice Fernando Pessoa en su obra más conocida, el Libro del desasosiego, que la vida es como una isla de náufragos rodeada por el inmenso mar de la muerte.

La metáfora es tan evocadora como fascinante y ahora que el verano se aleja desplazado por las primeras brisas de noviembre la muerte viene a visitarnos con flores y macetas donde, ajena a la palidez de las tardes otoñales, la vida reverdece terca en el polvo del que formamos parte y al cual regresaremos en un abrir y cerrar de ojos. Cara y cruz, sombra y luz: la muerte.

Nos miran; los muertos nos miran; sonríen también ante los insomnios de quienes nos creemos vivos porque contemplamos el mundo desde el miedo, la ironía y la rutina. Pero la muerte ha desarrollado el hábito de clavar el aguijón y marcharse como quien no quiere la cosa. La muerte, caprichosa compañera, terca aguafiestas, filo de guadaña, centinela siempre alerta.

Desfilan nuestros difuntos por el mosaico de los recuerdos, lápidas vivas del tiempo. Si ayer se fueron Paco, Víctor, José Mª, Isabel, Emilio…, mañana otros romperán el cordón umbilical, hilo de Ariadna, salvoconducto entre el más acá y el más allá. Nuestros muertos giran el semblante al infinito con un gesto glacial y enigmático, sospechamos que también desdeñoso ante el mundo que dejaron. Por entre el claroscuro de la muerte cruzaron el umbral, recorrieron el laberinto, peleando tormentas en su regreso a Ítaca.

Pero no enmudecieron del todo. Con nosotros quedó su gesto, su mirada, su voz que todavía reverbera en los tibios claustros del silencio que es el sedimento de la palabra cuando las gargantas se olvidan de producir sonidos. Dulces recuerdos, tercos pesares, obstinados reproches: no estuve con él o ella lo suficiente, me perdí sus últimos años (o los primeros); la vorágine, el ruido, las ocupaciones… ; me echó de menos y yo no estuve allí...

Creíamos que la vida era un campo de estrellas pero cada poco tiempo nos ronda la santa compaña de la muerte con su corolario de emociones, de heridas que supuran entre la sístole y la diástole, tercas agujas del reloj de nuestro corazón, ese tarro de las esencias, tantas veces sin brújula y pilotado por un torpe timonel.

Se amontona el grano en las eras de la vida y sirve a los pájaros de pitanza. Nuestros difuntos caminaban de pie por este mundo mágico, llenaban los graneros y un día aciago doblaron el espinazo. Pero están vivos en la memoria y se quedaron con nosotros para ser el interrogante, el ejemplo, la campana de ermita, la curva del laberinto, piedra luminosa en el empedrado de estrellas de la vía láctea.

Se trataba de una caminata de un rato y creímos que había toda una vida por delante. Tenemos miedo de la muerte porque todavía no hemos comprendido la vida. Aguas de un mismo río vivimos bajo el espejismo de la separación. Paz para ellos, nuestros difuntos tan presentes. Todavía escuchamos sus cantarinas risas y tenemos memoria de los ratos felices vividos en su compañía. Mil gracias. Siempre estaréis en nuestro corazón.

35 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias por tu relato y tu recuerdo….La muerte es nuestra fiel compañera, unos le ven la cara antes y otros después pero todos somos sus amigos….….
Pero hay algo que ella no nos puede quitar por mas que quiera y es el amor y el recuerdo de estas personas, eso es imperecedero e inmortal
Por que nosotros pasamos pero el amor es eterno




Besos
Lola

Mundo Animal. dijo...

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____$__$_$ • DEJANDOTE•
__$$$ • MILES.......•
$_ DE SONRISAS.

ESTAGENIAL TU ESCRITO AMIGO, QUE DISFRUTES DE UN BUEN FIN DE SEMANAAA
ABRAZOSSS DE TU AMIGO
CHRISTIANNNNNNNNNNNNN

Ana dijo...

Es cierto, mientras los recordemos siempre estarán en nuestro corazón, cerca de nosotros.

Muchos besos.

carmen dijo...

Ellos siempre estaran en nuestra memoria...

Emotivos reflejos de esa añozanza, muy hermoso, Náufrago!

Saludos salados!

Sonia dijo...

Gracias por tu texto, es muy bonito. Mi corazón también carga con unos cuantos recuerdos, aunque 'carga' no sería la palabra para eso, quizás. Sea como sea, hermoso escrito.

Laury dijo...

(`“•. . |/ ¸.•“´) La vida es del color,
“•¸.¤.¤.. ¤.¸.• del que tu quieras verla....
(¸.•“/|`“•.¸) Por fuera es un juego de ilusión,
en el corazon ,un sentimiento.
pinta tu vida del color del amor...
(¸.♥ .....♥¸.•*´¨`*•♥-»♥»♥•*´¨`*- ♥-»♥»♥•*´¨`*•.
      

QUE TENGAS UN HERMOSO FIN DE SEMANA
BESOS DE TU AMIGA LAURY !!!

Anónimo dijo...

Otro post necrològico y van... pero què les pasa!!
A uno ya le paguè el pasaje al màs allà; que tengo que organizar un tour "all inclusive"?? El infierno està en temporada baja y sale baratito.. Por Diosssssss

Ana dijo...

Paso a desearte un feliz fin de semana un abrazo

Leni dijo...

La muerte es fiel compañera de la vida.
Aunque personalmente no la entiendo.
Se suele decir que nada es eterno,
pero yo pienso que en ocasiones ,algo lo es.

"Se amontona el grano en las eras de la vida y sirve a los pájaros de pitanza"

Si existen aguas donde nadar en la memoria nada muere.
Por eso hay que desear que el corazón palpite .
Para que el río siga fluyendo.

(No me gusta la muerte)

¿Como será vivir en la memoria?

Me hiciste naufragar en un remanso sin retorno.

Dulce remanso..

Beso

Marisol dijo...

Quisiera pensar que la muerte es la prolongación de la vida. Así me quedo tranquila, porque pensar que después no hay más... pues, me resulta estremecedora esta idea.

Te leí con gusto. Un cordial saludo desde Berlín.

YoSusan dijo...

Un post precioso.

Besos

Prometeo dijo...

Besos, Lola.

Así es la vida, la muerte y la eternidad.

Besos.

Prometeo dijo...

Gracias Cristian. Feliz fin de semana para ti.

Prometeo dijo...

Hola Ana. Nos queda el recuerdo para mantenerlos vivos.

Muchos besos.

Prometeo dijo...

Hola, amiga Carmen. Gracias.

Saludos salados

Prometeo dijo...

Gracias Sonia.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Hola amiga Laury. Muchas gracias pro tus bonitas palabras. Hermoso fin de semana también para ti.

Besos

Prometeo dijo...

Hola anónimo, ¿qué nos pasa? Pues que al igual que cuando llega el verano nos vamos a la playa, en España al menos, cuando llega noviembre recordamos nuestros difuntos.

Saludos.

Prometeo dijo...

Hola Ana, gracias por el deseo y el abrazo.

Un abrazo y también para ti un feliz fin de semana.

Prometeo dijo...

Hola Leni. La muerte desconcierta, noquea,no gusta. Pero está ahí. Los antiguos decían que la vida era la preparación para la muerte.

Beso.

Prometeo dijo...

Hola Marisol. Así está mucho mejor, sí: una prolongación de la vida. ¿La muerte es la otra cara de la vida?

Saludos desde España.

Prometeo dijo...

Hola YoSusan. Muchas gracias.

Besos.

Francisco Cenamor dijo...

Estimado amigo, el próximo viernes 6 de noviembre insertaremos un comentario sobre tu blog en el Blog literario Asamblea de palabras para que nuestros lectores y lectoras pasen a visitarte.
Un saludo.

alba* dijo...

Siempre en nuestros corazones y en nuestro recuerdo, señor náufrago.


"...Creíamos que la vida era un campo de estrellas pero cada poco tiempo nos ronda la santa compaña de la muerte con su corolario de emociones, de heridas que supuran entre la sístole y la diástole, tercas agujas del reloj de nuestro corazón, ese tarro de las esencias, tantas veces sin brújula y pilotado por un torpe timonel... "


Gracias por escribir así.



Cariños

Adelaida Ortega Ruiz dijo...

La vida, por mil años que dure, no nos prepara para la muerte; jamás estamos preparados. No conozco una sola persona que diga sinceramente estarlo, ni aún con 90 años. Tal vez Santa Teresa de Jesús, cuando escribió aquellos versos... "Vivo sin vivir en mí y tan alta vida espero...", ansiaba la muerte por considerarla vida verdadera.

Siempre tenemos miedo ante lo desconocido, y la muerte es esa presencia indeseada e indeseable que perennemente nos acompaña, pero sobre la que sólo podemos conjeturar hipótesis.
No sé qué pensar de la muerte. Cada vez me inclino más ante la idea de que es el "fin último", que no hay nada tras ella. Caput.

No me alegro de pensar así, pues cuando la muerte se ve como una renovación o como una puerta a otra vida, se tiene una bonita esperanza.

Saludos.

Eme dijo...

Me ha encantado este post, muchas cosas fueran distintas si al menos nos dedicaramos a sentir la vida, en vez de sobrevivir*

besosdulces*

Carmen dijo...

No me gusta este dia pues me hace recordar aún con más viveza a los que me faltan. Es inevitable pues todo lo que nos rodea en esta jornada huele a flores y tristeza.

Recordar a nuestros seres queridos que nos faltan, el temor a la muerte, desconocer qué habrá más alla...

Todo eso reflejado en un magnífico post como lo son todos los que publicas en tu blog.

Muchos besos y un abrazo.

Prometeo dijo...

Muchas gracias Francisco Cenamor. Será un honor para mi.

Saludos

Prometeo dijo...

Muchas gracias alba* por tus palabras.

Besos.

Prometeo dijo...

Hola Adelaida. Tema complejo sin duda. Gracias por tu comentario. Una puerta, eso da mucha paz y esperanza.

Saludos

Prometeo dijo...

Gracias Eme.

Besos dulces

Sue dijo...

Tenemos miedo a la muerte, porque nos negamos a dar la vida, y darla no es perderla en ese hilo que nos desconecta para siempre, sino en el día a día. Si el donarse al otro, si el ceder un trocito de espacio, nos hace sentir verdades y nos llena, también nos hace experimentar un trocito de muerte en vida que nos aterra, si nos aterra en lo pequeño, nos dará pánico en lo grande.
La muerte del ser para dar vida a otro resucita la de uno y convierte a dos a lo limpio y lo nuevo, entonces empieza a desaparecer el pánico hacia lo desconocido y se queda en una sensación de desequilibrio existencial, que cada uno resuelve con un arma.
Gracias por esta reflexión, no había visitado tu casa, lo hago hoy y volveré.
Un abrazo
Sue

Prometeo dijo...

Muchas gracias Sue por tus comentarios que enriquecen el tema.

Un abrazo.

Nube. dijo...

Nuestros difuntos seguiran vivos mientras nosotros los recordemos...yo lo hago cada dia con mi papa.
Un abrazo.

Prometeo dijo...

Claro que sí, Nube.

Un abrazo fuerte para ti.