15 junio 2008

Impromptu I



2 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja!
Vaya con la zagalica!
Sol Prometeo
Dama del trapecio*

mcarmenjerez dijo...

Me ha encantado este canto a la vida. Tendríamos que ponernos todos este texto en la cabecera de la cama y leerlo cada día que nos levantemos un poco torcidos :-)
Besicos a los dos.

Puebla Marina XV: La casa que respira tarde

  ¿Dónde se guardan las casas que dejamos a medias dentro de nosotros? ¿En qué rincón de la memoria se quedan las puertas que no nos atrevim...