09 enero 2026

Soneto de invierno

En cárcel de cristal tiembla la fuente, 
y el aire muerde, lobo sin reposo; 
pasa el silencio, pálido y hermoso, 
por la ciudad de escarcha y de poniente. 

La noche clava su cuchillo ardiente en el hogar, 
que alumbra temeroso; 
y el árbol, despojado y riguroso, 
reza con ramas al cielo ausente. 

La nieve -sudario de la llanura- borra los pasos, 
presta olvido al suelo, 
y el mundo queda en blanca penitencia. 

Mas bajo tanta fría arquitectura, 
late una brasa, humilde, en su desvelo: 
vive la vida a fuerza de paciencia.

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