13 mayo 2008

Sueños...

Prosa poética


Foto de Alejandro Castedo Domínguez: http://acastedo.wordpress.com/

Has cogido tu cuaderno dispuesta a escribir aquella historia que te parecía tan bella.

Primero, recordando a Juan Salvador Gaviota, has dejado volar la imaginación muy alto. Ya casi sientes la caricia del viento en tu cara cansada. Tu pelo suelto semeja volutas y, a lo lejos, columbras unos puntos pequeños en movimiento, pajarillos moviéndose en círculo. Tú sólo sientes y naufragas veloz en descenso hasta casi precipitarte en el suelo para, poco más tarde, elevarte majestuosa hasta el infinito.



Después has viajado en un viejo tren, de noche. Su traqueteo rasga el silencio de la estación que te trae recuerdos de ayer, cuando tú sentías la necesidad de ser libre y huir buscando no sabías bien qué, pero a ti te parecía que hallarías el paraíso.


La rueda del tiempo en tu cabeza: las diez y cuarto en la cama, agotada por el deporte y los estudios y, de pronto como cada noche, el monótono traqueteo del tren llenando el valle. Y tú te querías ir con él. El estrepitoso pitido del tren; el acompasado in crescendo del tren; el humo, vomitado violentamente, elevándose en espiral, del tren.


Hoy has vagado con paso muy quedo por las afueras de tu pueblo donde se oye, de vez en cuando, un murmullo lejano que no puedes precisar, el canto de un pájaro o de mil, la risa de unos niños que juegan. Y, a veces, también has oído salir de la cima de la montaña un sonido fuerte como un torrente de música melodiosa. Allí estabas tú, repicar de tambores y viento que lo acaricia todo. El viento en espiral.



Poco a poco, el sol aparece a lo lejos lenta y suavemente inundando tus pupilas de un color rojizo. La frescura de la noche deja paso a una tibieza leve. Escuchas el sonido calmado del mar. En tus oídos, una suave sinfonía multicolor ¿Como un murmullo? ¿Como una voz en la madrugada? Es la aurora que se retira mientras musita algo a tu oído.


Observas las barquichuelas, manchas en el horizonte, desplazarse perezosamente hacia el sur. Tus pasos te conducen junto al agua por una playa sin huellas, solitaria y tranquila. Es la brisa quien te susurra ahora.

Una rama escondida en la arena se clava en tu pie y una hilera de sangre es arrebatada por el mar y se funde con sus aguas. Mil gaviotas te acompañan mientras el sol lo inunda ya todo. ¿Volar es llorar?



Junto a la orilla presagias otras pisadas perdidas en dirección al mar. Una estela brumosa te señala el camino seguido antes de que el zarpazo repentino de una ola la difumine. Y tus ojos comprimen la lágrima que está para brotar.




Vuelves sobre tus pasos pero las señales que dejaste se borraron también. Ya no sabes qué camino seguir y deambulas sin rumbo esperando una señal. Una gaviota, cabalgando sobre tu tristeza, evoluciona en el cielo y cae en picado.


Y te ves, volando en sus alas, juguetear con las olas, viento húmedo del mar. (Siempre pensaste que las olas son las alas del mar cuando está enfadado y pretende extender su playa más abajo).


Tu rostro vuelve a acusar el castigo cariñoso del viento que te golpetea a ráfagas.

El revolotear de las aves te trae recuerdos de tu niñez. Mil añoranzas se agolpan en tu mente pugnando por salir pero no puedes ordenarlas convenientemente. Ya casi te rindes, oteas el horizonte y contemplas el papel inmaculado.


Hay mil juegos esperándote en tu niñez. Tus amigas, los árboles, las piedras, la nieve, el frío; los lugares que anduviste tantas veces te conocen desde siempre y están impregnados de ti, como un sacramento.

Los caminos que transitas, los sueños que imaginas, los recuerdos evocados, el mar en que naufragas, la barca varada en una playa desierta, el cuaderno en que deseas vaciarte con avidez, el viento, el mar, el sol, la libertad y tú...


Quieres contar y sólo sabes sentir. Abandonas la pluma y tus ojos errantes tropiezan con la caracola que te regalé. En la caracola, está todo. En la caracola, el mar.



Uno de los primeros textos escritos por Prometeo hace ya años…


7 comentarios:

Annabel M. Z. dijo...

Creo que el tiempo ha jugado a su favor.

Saludos.

Annabel.

Prometeo dijo...

Muchas gracias, Annabel. Así lo creo yo también.

Saludos.

Gerardo Omaña dijo...

Hermosisima prosa que se extiende como un canto y que en la arora amanece florecido.

Como me alegra ¡ycomo! encontrarte y poder guardar tu enlace.

Un abrazo en tu alma.

Gerardo Omaña dijo...

Hermosisima prosa que se extiende como un canto y que en la arora amanece florecido.

Como me alegra ¡ycomo! encontrarte y poder guardar tu enlace.

Un abrazo en tu alma.

Prometeo dijo...

Muchas gracias, Gerardo. Es usted muy amable.

Otro abrazo para usted.

mcarmen dijo...

Precioso texto, me ha encantado. Maravilloso el recuerdo de Juan Salvador Gaviota, cuyo nombre no puedo oír o leer sin sonreír.
Ahí va un poema que trata también sobre el empezar de la escritura, el ponerse cálamo, pluma, bolígrafo u ordenador en mano y dar paso a ese milagro que luego otros leerán, comprenderán, sentirán y harán suyo.



En una primera página

Cálamo, deja aquí correr tu negra fuente.
Es el pórtico en donde la Idea alza la frente
luminosa y al templo de sus ritos penetra.
Cálamo, pon el símbolo divino de la letra
en gloria del vidente cuya alma está en su lira.
Bendición al que entiende, bendición al que admira.
De ensueño, plata o nieve, esta es la blanca puerta.
Entrad los que pensáis o soñáis. Ya está abierta.

Rubén Darío "El canto errante".

Prometeo dijo...

... ese paso al milagro de la escritura que mcarmen está a punto de dar...

Muchas gracias por el comentario. Excelente rubén Darío.

Besicos.