13 noviembre 2009

Cynthia de otoño


Vivir no es necesario, navegar sí. Pompeyo

Las tardes otoñales siempre me produjeron una sensación extraña. Como ese tren que no termina de llegar pero que siempre asoma en espejismo por el andén mientras unos pitidos estridentes presagian su aparición.

Una desapacible tarde de noviembre encontré a Cynthia pensativa y en silencio rellenando uno de esos autodefinidos que tanto le entretenían. Alzó su rostro y dejó ver un sedimento de tristeza en la mirada.

-¿Sabes? -dijo como al acaso-, llevo días en que me rondan por la cabeza muchos pensamientos sobre el sentido de la vida; medito también sobre la muerte. Reflexiono mucho últimamente sobre estas cosas y no sé por qué.

- ¿Y qué piensas exactamente?, pregunté como intentando rebajar el tono de gravedad que Cynthia confería a sus palabras. Acaricié su mano. -¿Y a qué conclusión has llegado? Añadí temiéndome lo peor.

- Creo que la vida es una ficción. No merece la pena vivir, añadió con la voz rota. Y el silencio nos acunó a los dos por unos instantes. Luego prosiguió: recuerdo la frase que tú repites siempre que, como escritor, partes de una ficción para crear vida. ¡Qué paradoja! Yo pienso que no hay realidad sino ficción.

Intenté dar voz a mis propias razones para considerar hermosa la existencia. Hurgué después en mi memoria intentando evocar los motivos que llevaron a los grandes pensadores a considerar que la vida merecía la pena de ser vivida. Lo más obvio es mucha veces lo más difícil de explicar, así que balbucí unas cuantas frases de algunos filósofos antiguos. Para completar el alegato añadí:

- Dicen los orientales que si fuéramos capaces de guardar silencio interior y ser concientes de nosotros mismos durante un solo instante alcanzaríamos la iluminación. Esbozó una sonrisa triste y remató:

- Pues yo creo que si fuéramos conscientes no soportaríamos vivir ni un instante más. Hablaba en voz baja y como para sí misma, pero nunca la había visto tan segura. Y prosiguió: anoche tuve un sueño. Dios me habló. Me dijo que estaba muy contento conmigo; que era una gran mujer.

- De eso no me cabe la menor duda: eres una gran mujer pero llena de miedos.

Cynthia sonreía con esa nebulosa placidez que embargaba su ánimo desde hacía unos años. Se calzó las gafas y continuó con la resolución del crucigrama.

- Zozobra, - leyó en voz alta como solicitando mi ayuda. Y luego: de seis letras, sendero. Y siguió con más enunciados. Vivir, dijo y se quitó las gafas y las dejó sobre un libro. Destino, balbució…

Cynthia no era feliz...

37 comentarios:

Daniela dijo...

Me angustió un poco...
Se me hace que Cynthia sabe bien lo que quiere y no quiere escuchar más...
Me dejaste pensando en lo que habría además de la vida...

¡Saludos!

Elena dijo...

Bello relato pero deja una gran tristeza tras su lectura.
Espero que tu ánimo no sea el que se refleja en la historia.

Un abrazo.

carmen dijo...

Estupendo, Náufrago!

Un relato amable que se deja saborear, el escritor hace su intento de razonar con la protagonista, pero probablemente sus palabras no le valen... (eso me suena tanto, es la vida misma)

En cambio, la palabra del crucigrama "zozobra" marca su momento. Esa es su afirmación actual, saldrá de ella, es cuestion de tiempo...

Abrazos salados!

Ana dijo...

Vengo a saludarte y desearte un feliz fin de semana un cariñoso abrazo

Rosna dijo...

Gracias Prometeo por navegar hasta la isla y dejar un chispa de ese fuego que repartes .
Precioso relato , la vida es un bello teatro , con emociones que nos respiran .
Feliz fin de semana .
Rosna

Marisol dijo...

¡Como es la vida! Termino de leer en otro blog sobre una muchacha llamada Cintia que carga un bebé en su vientre y esta otra Cynthia (el nombre es el mismo, en todo caso) habla que la vida es pura ficción.
Me quedo con un frase de Martin Luther King que dice así: Si el mundo se acabara mañana, yo plantaría aún así un árbol.
Recibe un cordial saludo desde Berlín.

Leni dijo...

¿Eres feliz?

-No soy infeliz- dijo ella.

¿Entonces?

-la mayor tortura es ser consciente de lo feliz que podrias ser,de la zozobra de no serlo ,del sendero del deber y de la necesidad de vivir para encontrar el verdadero destino...-

Escribes tan bonito que se ilumina la consciencia.

Beso

Cassiopeia dijo...

Hermoso, pero quisiera decirle a Cynthia que Vivir no es lo mismo que Existir.

Vive Cynthia, y elimina algunas palabras de tu diccionario, y de tu corazón.

Isabel Romana dijo...

Un estado de ánimo el de Cynthia muy doloroso. Creo que lo peor es no encontrar sentido a la vida, porque eso significa que uno espera, de algún modo, que lo tenga o piensa que debiera tenerlo. Es un drama de nuestra cultura. A veces tenemos esos bajones y lo reflejas muy bien en tu texto, sin que aparentemente haya nada que esté funcionando mal, sin que parezcan verse las razones. Un abrazo.

Lucía dijo...

Mmm , la felicidad
siempre un problema central.

Besitos.

Annabel M. Z. dijo...

Noviembre es el mes de los muertos, veo que también caminan por la isla del naúfrago.
Cynthia me es familiar, a pesar de que no conozco a nadie con ese nombre, y la ilustración que has escogido me gusta.

Xiomara Beatriz dijo...

Todos los seres humanos no dejamos envolver en la desesperanza muchas veces en el camino que llamamos vida casi respiro la pesadez con la que su alma respira ..Sublime escrito..besos

Elena dijo...

Y quien no tiene miedo?
Miedo a vivir, a morir, a ser conscientes de nuestro propio miedo...

Miedo a que te quieran, miedo a que dejen de quererte.

Yo también soy una mujer llena de miedos, como Cynthia. Pero creo que la madurez me ha traido algo maravilloso y es poder llegar a reconocerlo, a reconocerlos.
Y eso me hace más fuerte.

Besos, Prometeo.

Disenchanted dijo...

Esa chica me recuerda un poco a mi misma. Me encantó como lo escribiste, saludos náufrago...

Clara dijo...

Zozobra, es una palabra preciosa: Estado del mar o del viento que constituye una amenaza. LO has plasmado magistralmente, hay muchos días que lo sentímos.
Un abrazo

Prometeo dijo...

Hola Daniela. Siento haberla angustiado un poco. Un chiste no es bueno si no la hace sonreír. Aquí ocurrirá lo mismo.

Saludos.

Prometeo dijo...

Hola Elena. No es ese mi estado de ánimo,no. Gracias.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Hola Carmen, muchas gracias.

Abrazos.

Prometeo dijo...

Gracias Ana por tus buenos deseos.Feliz semana.

Un cariñoso abrazo también para ti.

Prometeo dijo...

Muchas gracias, Rosna. Nos leemos. Feliz semana.

Besos.

Prometeo dijo...

Hola Marisol, muchas gracias por tus palabras.

Un abrazo desde España.

Prometeo dijo...

Muchas gracias Leni.

Beso para ti.

Prometeo dijo...

Gracias Cassiopeia.

Saludos.

Prometeo dijo...

Gracias Isabel, enhorabuena por tu libro.

Un abrazo

Prometeo dijo...

Besitos, Lucía. ¿Cómo se fabrica la felicidad? De ahí los problemas.

Prometeo dijo...

Hola Annabel. No conoces a nadie con ese nombre: Cynthia, pero es muy posible que sí conozcas a alguien con el nombre Cindy que es un diminutivo.

Besos, paisana.

Prometeo dijo...

Hola Xiomara, gracias por tus palabras.

Un abrazo.

Prometeo dijo...

Hola Elena, navegante hacia Shalott. Así es como dices.

Besos.

Prometeo dijo...

Saludos Disenchanted y muchas gracias.

Prometeo dijo...

Hola Clara. A mi también me gusta la palabra zozobra,la utilizo mucho.

Muchas gracias.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Zozobra. Cuando se tiene miedo es lo que se siente,zozobra y angustia.
Muy buena entrada. Me ha gustado y hecho reflexionar.
Un abrazo.

Bárbara Paraula dijo...

Estimado naufrago,
ay que ver que concurridas te haces las islas. Muchas gracias por señalarme las coordenadas de tu ocaso.

Pues estoy con cintya. Mejor no hacerse consciente de uno mismo... se nos rompería el corazón al comprobar lo cabrones que somos.

Me hago fan del blog. Besos

Prometeo dijo...

Hola Carmen. Gracias.

Besos.

Prometeo dijo...

Bienvenida Bárbara. Muchas gracias.

Besos.

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Prometeo, la verdad es que escribís excelente. Una narración impecable y un manejo de los diálogos exquisito.
Aquí me quedo, te leeré siempre que publiques algo nuevo.
Un placer haber llegado.
Cariños!

Prometeo dijo...

Hola Sol Imaginario. Muchas gracias y bienvenida. Nos leemos.

Cariños

El Toro de Barro dijo...

Si fuéramos conscientes del peso de las cosas nos tiraríamos sobre un acantilado. Se necesita un poco de ignorancia, un punto de piedad, sobre todo a la hora de mirarnos a nosotros mismos.